Resumen de don Quijote (Primera parte – capítulo 6)
Síntesis:
El cura encabeza una especie de inquisición (incluso se imitan de forma cómica las costumbres de dicho tribunal) a los libros de don Quijote. Todos son mandados a la hoguera, a excepción de Amadís de Gaula, Palmerín de Inglaterra, Don Belianís (se le da una oportunidad piadosa), Tirante el Blanco (que el cura consideraba el mejor libro del mundo), La Diana, Los diez libros de Fortuna de Amor, El cancionero, La Galatea, La Araucana, La Austríada, El Monserrato y Las lágrimas de Angélica.

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CAPÍTULO VI
Del donoso y grande escrutinio que el cura y el barbero hicieron en la librería de nuestro ingenioso hidalgo
Entraron todos al cuarto donde don Quijote guardaba sus libros y encontraron más de cien volúmenes algunos grandes y bien encuadernados y algunos pequeños. Apenas el ama los vio tomo un recipiente con agua bendita y le dijo al cura:
―Tome, señor cura, exorcice a esos libros de los encantos que poseen.
El cura sonrió y le pidió al barbero que le muestre uno a uno esos libros para saber cuáles merecían ser quemados y cuáles no.
―No hay que perdonar a ninguno ―dijo la sobrina― hay que hacer un montón en el corral y prenderles fuego.
La apoyó en ese pensamiento el ama pero el cura no las tomó en cuenta y empezó la revisión de los libros. El primero en caer en sus manos fue Amadís de Gaula y aunque en un inicio quiso mandarlo al fuego por ser el iniciador de los libros de caballerías, el barbero le recordó que era el primero y mejor de esos libros y que merecía salvarse. El cura convino en ello y le otorgaron la vida.
Continuaron su escrutinio por varios volúmenes que por solo el título, el cura sabía que merecían ser quemados. Hasta que llegaron a dos libros: Palmerín de Oliva y Palmerín de Inglaterra. El cura dijo entonces:
―Ese de oliva que sea quemado, mientras que el de Inglaterra debe ser guardado en un cofre como cosa de mucho valor. Así que solo este y Amadís de Gaula serán los libros salvados del fuego.
―No señor ―replicó el barbero― que aquí tengo a Don Belianís.
―Ese sería bueno quitándole varias partes donde exagera demasiado, así que le daremos una oportunidad ―dijo el cura―. Llévalo a tu casa y guárdalo, pero cuida de que nadie lo vaya a leer.
Ya iban a lanzar los demás al corral sin siquiera revisarlos cuando cayó al piso Tirante el Blanco. El cura se contentó al ver dicho libro y recomendó al barbero que lo leyese pues consideraba que era el mejor libro del mundo. Luego se fijaron en los libros pequeños que eran de poesía, el primero que cogieron fue La Diana de Jorge de Montemayor. El cura decidió que solo los libro de caballería eran dañinos, pero la sobrina dijo que así corrían el riesgo de que su tío se hacerse pastor y poeta que era peor aún que creerse caballero. El cura estuvo de acuerdo y comenzaron el escrutinio.
La Diana se salvó con la condición de que le sean quitadas las partes sobre magia. También salvó la continuación de la Diana de escrita por Gil Polo, Los diez libros de fortuna de Amor compuestos por Antonio de Lofraso, El cancionero de López Maldonado, La Galatea de Miguel de Cervantes, La Araucana de Alonso de Ercilla, La Austríada de Juan Rufo y El Monserrato de Cristóbal de Virués.
Cansado de ver tantos libros, el cura ordenó que el resto fuese quemado sin necesidad de revisar sus títulos, pero el barbero había abierto uno que se llamaba Las lágrimas de Angélica.
―Yo hubiera llorado esas lágrimas si ese libro caía en el fuego ―dijo el cura― porque su autor fue uno de los mejores poetas del mundo e hizo excelentes traducciones de las fábulas de Ovidio.
Álvaro Felipe
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que buen resumen ojala y pudiera seguir con los demaas capitulos
gracias!
Q BUEN RESUMEN
GRACIAS
q buen resumen me ayudo mucho, muchas gracias
la sintesis esta buenisima