Resumen de Romeo y Julieta (Acto IV – Escena V)

Sinopsis:

A la mañana siguiente, la Niñera y la Dama Capuleto encuentran el cuerpo inerte de Julieta y se lamentan con desesperación. Llega Capuleto a apresurarlas y al notar la tragedia y se une a los lamentos. Luego llegan Paris y Fray Lorenzo, el Conde se lamenta a su vez mientras que el religioso (que es el único que sabe que Julieta no está muerta en realidad) mantiene la calma y le pide entereza a la familia.


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Escena V

Aposento de Julieta

(Julieta yace en cama)

(La Niñera y la Dama Capuleto)

NIÑERA. ¡Señorita, señorita! ¡Cómo duerme! ¡Señorita, novia, despierta! ¿No despiertas? Haces bien: duerme todo lo que puedas, que luego Paris no te dejará dormir. Pero que niña para más terca. ¡Levántate!, que vergüenza que llegue tu prometido y te vea así, toda vestida pero durmiendo. ¡Niña! (la coge por las mejillas y la suelta con susto), ¡Dios mío!, está muerta, ¡socorro!, ¡socorro! Se me ha muerto mi niña.

DAMA CAPULETO. ¿Qué sucede?

NIÑERA. Míralo tú misma, que ni yo lo creo.

(La Dama Capuleto se acerca a Julieta)

DAMA CAPULETO. ¡Dios mío, Dios mío! ¡Pobre niña! ¡Vida mía! Abre los ojos, o déjame morir contigo. ¡Por favor, por favor!

(Entra Capuleto)

CAPULETO. ¿No les da vergüenza? Ya debía de haber salido Julieta. Su novio hace rato que la está esperando.

NIÑERA. ¡Si está muerta! ¡Triste día!

DAMA CAPULETO. ¡Muerta, muerta!

CAPULETO. ¡Déjenme verla! ¡Oh, Dios! que espanto, ¡Helada su sangre, rígidos sus miembros! Huyó la rosa de sus labios. Murió demasiado joven.

(Entran Fray Lorenzo y Paris)

FRAY LORENZO. ¿Ya está lista la novia para ir a la Iglesia?

CAPULETO. Irá muy pronto, pero para no salir jamás. Ella ha elevado su último aliento al cielo y ha muerto en la misma casa que la vio nacer.

PARIS. ¡Muerta!, ¡tan joven! ¿Cómo? Que cruel burla me hace la muerte, yo venía a buscar mi dicha, mi próspero futuro al lado de mi esposa y solo encuentro su cadáver para tenderme a sus plantas.

CAPULETO. ¡Y yo despreciado, abatido, muerto! Tiempo cruel, ¿por qué viniste oculto a turbar la alegría de nuestra fiesta? ¡Hija mía, que más que mi hija era mi alma! ¡Muerta, muerta, mi encanto, mi tesoro!

FRAY LORENZO. Deben callar, ella se ha ido porque se la ha llevado Dios. ¿Querían verla honrada y feliz? Pues así está ahora, no debemos entristecer, más bien, debemos soportar este momento con entereza.

CAPULETO. Los preparativos de una fiesta se convierten en los de un entierro: nuestras alegres músicas en los llantos de un velorio; los manjares, en comida fúnebre; las flores, en adornos para un entierro.

FRAY LORENZO. Retírense todos, debemos aceptar este destino y no tomarlo a la ligera. Ahora, Julieta debe ser sepultada y honrada como se lo merece.

(Se van)



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