Su nombre era Sara. La había conocido medio año atrás en un canal del chat con el seudónimo de “La desquiciada”. ¿Por qué ese nick? “Pues cuando no consigues llevarte bien con tus padres y tu matrimonio es un infierno, una se desquicia. Pienso seriamente en matarme, ¿que opinas?” Le dije que lo razone bien, que más allá siempre hay algo que nos espera y que no vemos. “¿Más allá de qué?” De lo que ves cuando estás deprimida, cuando en casa me ocultaron las pastillas sufrí un colapso desastroso por no poder matarme, pero con el tiempo entendí que fue lo mejor…
Le dejé mi correo convencido de que no me escribiría, sin embargo me había equivocado.







