Hemos sintetizado las distancias,
los años, los nombres
y los rigores
de tus recuerdos y tu promesa
de implícita fidelidad.
Tu falda de monja se eleva
en ondas de gracia
en ondas de tu nombre
(te deseo porque TE AMO)
y tus exhalaciones me hacen sentir hombre
(te hacen sentir mujer)
y nos permitieron soñar por un minuto.
Me quedas aún entre mis manos,
siento todavía los resquicios
de tus besos adormeciéndome la boca,
y aún me enternezco con
las sonrisas de tus remordimientos
(eres una muñeca dibujada a
lápiz para caber entre mis manos).
Estuve a punto de llorar en nuestro encuentro.
Puedo quererte a golpe de neuronas
glorificarte en el altar
de tus manitos juntas para el rezo
(llena eres de gracia).
Santificarte en el edén
que creaste para nosostros.
Álvaro Felipe








Me encanta, exhala amor por todos los poros
Buenísima técnica
Felicidades!