Amor Nº 6
Lourdes cantaba canciones bajo los
reflectores y las cortadoras de luz.
Y me miraba con sus ojos de uva fresca
y me tocaba con sus manos de mujer
(con manos de mujer que cogen manos de hombre)
y sonreía en la oscuridad de nuestro
primer beso.
Y bailamos, y nos miramos y ella
me gustó. Y ella dejó que le hable. Con
mi voz.
Luego se fue, por un horizonte bien
largo, donde el taxi amarillo, que se llevaba
a Lourdes (a mi Lourdes) me dejó
batiendo la mano a unas sombras.
Álvaro Felipe

