Resumen de El Lazarillo de Tormes (Tratado tercero)

Sinopsis:

Lázaro llega a Toledo donde encuentra a su tercer amo: el escudero. Este aparentaba ser importante y tener dinero, pero su casa apenas tenía una silla, una cama y un jarro para llenar agua del río. El primer día con él, Lázaro comparte su pan con el escudero y pasa una noche horrible, en la cama dura de su amo, con hambre y pidiéndole a Dios la muerte. A la mañana siguiente el amo sale a misa y Lázaro, que fue al río a llenar de agua el jarro, lo ve coquetando con unas muchachas que lo abandonan cuando él no les invita a almorzar. Lázaro regresa a casa y como su amo no vuelve, sale a pedir limosna. Le dan panes, trioas cocidas y una pata de vaca que comparte con su amo esa tarde. Por una semana, Lázaro es quien consigue de comer para su amo, hasta que el ayuntamiento prohíbe a los limosneros. Un día el amo consigue un real y le dice a Lázaro que vaya a comprar pues comeran como condes. Pero en el camino Lázaro se cruza con un muerto al que la viuda le decía llorando que lo iban a llevar a la casa oscura, triste y donde no se come. El niño, asustado, cree que lo llevan a la casa del escudero y corre de regreso a refugiarse con su amo. En otra ocasión, el escudero le cuenta a Lázaro que es de Castilla la Vieja donde tiene propiedades y que se mudó a Toledo por un lío de honor que Lázaro considera una exageración. En eso llegan a cobrarle el alquiler de la casa y de la cama y el escudero les dice a sus acreedores que vuelvan por la tarde. El escudero entonces, abandona a Lázaro quien estuvo a punto de ir preso por la deuda de su amo.


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TRATADO TERCERO

Cómo Lázaro se asentó con un escudero y de lo que le acaceció con él

Encuentro con el tercer amo: el escudero

Llegué después a Toledo donde, gracias a Dios, en dos semanas se cerró mi herida. Pero, ya sano, la gente no me daba limosna como cuando me veían herido, mas bien me mandaban a buscar un amo a quien servir. Un día, me topé con un escudero, bien vestido y peinado, que caminaba con elegancia.

—Muchacho —me dijo él—, ¿buscas amo?

—Sí, señor —le dije

—Pues sígueme, Dios ha oído tus oraciones y te has topado conmigo.

Lázaro cree que es un hombre importante

Fui tras él hasta el mercado, donde creí que compraría lo necesario para el almuerzo. Pero nada llevó.

—Seguro comprará en otro lugar —decía para mí.

A las once entró en la iglesia y escuchó misa. Luego salimos y yo iba pensando que tendría dispuesto el almuerzo donde vivía.

Llegan a la casa del amo. Está vacía. No hay de comer.

Cuando el reloj dio la una, llegamos a su casa, que era tan oscura que sentí miedo. Solo había paredes, ni silla ni mesa ni un baúl como el de mi anterior amo. Él sacudió su capa, se sentó en un poyo y estuve un rato contándole sobre mí

—Mozo —me dijo al cabo—, ¿has comido?

—No señor, que eran las ocho cuando me encontré con usted.

—Pues yo almorcé antes de salir y no vuelvo a comer hasta la noche. Espera que más tarde cenaremos.

Sentí que desmayaba cuando lo escuché. Me vi de nuevo muriendo de hambre, llorando todas mis penas, cargando mi mala fortuna. Pero pude disimular y le dije:

—Señor, puedo esperar hasta la noche, no desespero por comer.

—Te felicito, porque desesperarse por comer es de cerdos y comer poco es de hombres de bien.

Lázaro comparte el pan con su amo

Me fui a un rincón y saqué unos pedazos de pan que me sobraban de la limosna. Al verme, él me dijo:

—Mozo, ¿qué comes?

Le mostré el pan. Él tomo el pedazo más grande de los tres y me dijo:

—¿Dónde lo conseguiste? ¿No estará sucio?

—No lo sé, pero su sabor es bueno.

—Eso quiera Dios —dijo y se llevó el pan a la boca.

Y como vi su ganas al comer, me di prisa en acabar mi parte, sino acabaría antes y tomaría el tercer pan. Cuando acabamos, sacó un jarro de una cámara, bebió un poco y me convidó de él.

—No bebo vino, señor —le dije.

—Es agua —me respondió—. Puedes beber tranquilo.

Primera noche en casa del escudero

Conversamos de varias cosas hasta la noche, cuando él me dijo:

—Te enseñaré cómo se hace la cama, para que sepas hacerla en adelante.

La cama era un armazón de cañas apoyado sobre unos bancos. Sobre él un poco de ropa hacía de colchón, que no bastaba para ablandar el lecho, que parecía la costilla de puerco flaco de como resaltaban las cañas. Arreglada la cama me dijo:

—Lázaro, ya es tarde y a esta hora ir al mercado es peligroso porque hay muchos ladrones en el camino. Así que aguantemos hasta mañana para comer.

—No se preocupe señor, puedo estar sin comer hasta mañana.

—Vivirás más, porque no hay mejor cosa para vivir mucho que comer poco.

—Si eso es verdad —dije para mí— yo soy inmortal, pues nunca como.

Luego se tendió en la cama y me mandó echarme a sus pies, pero fue una noche maldita, que las cañas salidas chocaban con mis huesos y me torturaba el hambre y maldije mi mala fortuna y le pedí a Dios muchas veces la muerte.

El escudero sale bien vestido a la mañana. Coquetea con unas muchachas

A la mañana, se vistió con mucho cuidado, se peinó y cogió su espada.

—Si supieras lo valiosa que es esta espada —me dijo—. No la vendería por cuanto oro me ofrezcan. ¿Ves este filo? Podría cortar fácilmente un copo de lana.

—Y yo con mis dientes —dije para mí— podría cortar un pan de cuatro libras.

Guardó la espada en su vaina, se puso la capa y salió diciéndome:

—Mientras voy a oír misa, haz la cama, ve por agua al río y cierra con llave la puerta, no sea que nos roben algo.

Y se fue con muy buen semblante. Como si anoche hubiera cenado bien, pasado la noche en buena cama y  comido bien por la mañana. ¿Quien creería que lo único que cenó fue un pedazo de pan que su criado guardaba en el pecho y que a falta de una toalla se seca la cara con su ropa? ¡Oh, Señor, cuantos padecen por sus apariencias, penas que por ti no sufrirían!

Limpié la casa, hice la cama y cuando fui a recoger agua del río vi a mi amo en una huerta, acompañado de dos mujeres a quienes él hablaba muy dulcemente. Como lo vieron enternecido, ellas no tuvieron vergüenza en pedirle de almorzar. Entonces él, de lo platicador que estaba, pasó a enmudecer, se le fue el color del rostro y e intentó dar excusas que las mujeres no creían. Ellas, que vieron el tipo que era, lo dejaron solo.

Lázaro sale a pedir limosna pues su amo no regresa

Volví a casa y esperé que mi amo regrese, quizá con algo de comer. Dieron las dos, y como no aguantaba el hambre, cerré, escondí la llave donde me indicó mi amo y fui a pedir limosna de puerta en puerta. Conseguí varios panes, tripas cocidas y un pedazo de pata de vaca. Cuando volví, mi amo, que había llegado, me pregunto a dónde había ido.

—Señor, como dio las dos y usted no llegaba, salí a buscar caridad y me han dado esto —y le mostré lo que traía.

—Pues yo te esperé para comer; pero, como no venías, almorcé solo. Y como saliste a limosnear, espero que nadie se entere que eres mi criado. Aunque no creo pues casi nadie me conoce. ¡Ojalá nunca hubiera venido a este pueblo! Esta casa está maldita y me pega la mala suerte; pero acabado el mes salimos de acá.

Lázaro da de comer a su amo

Me senté en un extremo y empecé a comer mis tripas y mi pan, mientras mi amo no desvíaba los ojos de mi comida. Sentí pena de él pues conocía de sobra el hambre. Penśe en convidarle, pero como dijo que ya había almorzado, temí que me rechazara.

—Lázaro, tienes una gracia en comer que jamás vi en hombre alguno —me dijo al rato—. Nadie que te vea resistiría las ganas de comer.

—Es que este pan esta muy sabroso, y esta pata de vaca muy bien cocida y sazonada.

—Se ve que es el mejor bocado del mundo. No creo que ningún manjar se le compare.

—Pues pruebe, señor, y vea que tal está.

Le convidé de lo mío y comió con tantas ganas que se quedó masticando hasta los huesos.

—Me ha sabido tan bien como si hoy no hubiera comido —dijo al terminar. Luego bebimos, y muy contentos fuimos a dormir.

Lázaro mantiene a su amo

Pasaron ocho o diez días en los que él andaba ocioso y yo le conseguía de comer. No podía creer mi desventura pues en vez de caer con mejor amo di con uno al que yo debía mantener. Una mañana, cuando se levantó en camisa y fue al baño, aproveché para revisar sus ropas a ver si algún dinero guardaba; pero solo hallé una bolsita sin señales de haber tenido una moneda en mucho tiempo. “Este de veras es pobre, pensé, no como el ciego y el clérigo”. Desde entonces siento lástima cuando veo a alguien bien vestido y de paso seguro, pues pienso que debe sufrir por dentro como el escudero. Por eso no le tenía enemistad, más bien algo de cariño.

El ayuntamiento prohíbe pedir limosna

Pero mi mala fortuna, que nunca me abandonaba, me trajo otra desdicha: como la tierra no había producido mucho ese año, el ayuntamiento prohibió a los limosneros y vi como azotaban a varios pobres en la calle. Sentí tanto miedo que no volví a pedir. En casa nos pasamos tres días sin comer y sin decir palabra. Unas vecinas me daban algunas cosillas con las que apenas pasaba el hambre.  Pero más pena me daba mi amo, que en ocho días no lo vi probar bocado. No sé que hacía ni donde andaba, pero en la calle paseaba con su aspecto importante y rascándose los dientes con una paja como quien acaba de comer.

—Esta casa es la que produce nuestra desdicha —me decía—. Es oscura, triste, lóbrega. Espero que se acabe el mes para salir de aquí.

El amo consigue un real. Lázaro se cruza con un muerto

Un día llego a manos de mi amo un real. Él, contento como si tuviera el tesoro de Venecia, me lo dio diciendo:

—Ve al mercado y trae pan, vino y carne. Ya se nos acaba la mala suerte, he alquilado otra vivienda y no estaremos mucho tiempo aquí. ¡Maldita sea esta casa y quien la construyó! Pero ve, ve rápido que hoy comeremos como condes.

Tome la moneda y el jarro y sali muy contento. Pero, ¿por qué la mala suerte me perseguía?, pues en el camino me crucé con un muerto que muchas personas traían calle abajo. Me pegué a la pared para que pasen. La mujer del difunto, de luto y llorando a grandes voces, decía:

—Marido y señor mío, ¿a dónde te llevan? ¡A la casa triste y desdichada, a la casa lóbrega y oscura, a la casa donde nunca comen ni beben!

Cuando escuché eso, me entró un miedo tremendo.

—¡Pobre de mí —exclamé—, ese muerto lo llevan a mi casa!

Corrí entre la gente y volví a casa a toda prisa. Entré, cerre la puerta y me abracé a mi amo, suplicándole que me proteja y defienda la entrada.

—¡Señor —le dije—, tenga cuidado que nos traen a un muerto!

Y le expliqué lo que había dicho la señora. Él empezó a reír con tanta fuerza que estuvo un tiempo sin poder hablar, mientras yo empujaba la puerta para que no entre el muerto, pues ya estaba afuera la gente llevándolo.

—Tienes razón de pensar que acá lo traían —dijo mi amo—, pero verás que no es así. Abre la puerta y verás como pasan de largo.

—Espere que estén lejos para abrir, señor.

Más tarde fui al mercado, y aunque comimos bien, no disfruté la cena por el miedo que me duró tres días más.

El escudero le cuenta su historia a Lázaro

Un día, después de haber comido razonablemente, él me contó que venía de Castilla la Vieja, y que había abandonado su ciudad por no quitarse el sombrero frente a un vecino.

—Señor —le dije—, si ese vecino tenía más que usted, no hacía mal en quitarse el sombrero para saludarlo.

—Sí tenía más que yo; pero como siempre yo me quitaba el sombrero, no estaba mal que él lo haga antes que yo al menos una vez.

—Creo, señor, que eso no es importante pues se debe respeto a la gente que es más que uno.

—Eres muchacho —me respondió— y no comprendes las cosas de la honra. Pues te digo que aunque soy un escudero, si me topo con el conde por la calle y él no se quita el sombrero, otra vez fingiré no haberlo visto aunque se enoje. Una vez estuve a punto de golpear a un oficial porque siempre me decía: “Que Dios cuide de usted”, como si yo fuera un cualquiera. Desde entonces, cuando me veía se quitaba el sombrero y me saludaba como es debido.

—Pero, ¿qué tenía de maleducado que le diga “Que Dios cuide de usted”? —pregunté yo.

—Mucho de malo —respondió—. Solo a quienes no valen nada se les dice así. A la gente como yo, se le debe decir por lo menos: “Beso las manos de usted”. Así que nunca consentiré que un hombre que sea menos que el rey, me salude diciendo: “Que Dios cuide de usted”.

—Por eso es que no te cuida, pues no dejas que nadie se lo pida —dije para mí.

—En mi tierra —continuó él— tengo varias casas que deben valer al menos doscientos mil maravedís. También un palomar que daría doscientas crías cada año y otras cosas que no te cuento. Vine a esta ciudad por lo que ya te dije, pero acá todo me va mal. Los caballeros no buscan un escudero sino un críado que haga todo trabajo y, para colmo, pagan con retraso. Si encontrara a un señor con un gran título, se acabaría mi desventura. Lo serviría bien, sabría agraderle, enaltecer sus costumbres y sus gustos; mas parece que nunca encontraré a alguno.

El amo huye para no pagar el alquiler

Mientras hablaba de eso, llegaron un hombre y una vieja. Él a cobrar el alquiler de la casa y ella el de la cama. Debía por dos meses lo que en un año no conseguiría; y les dijo que iría a cambiar el dinero a la plaza y que vuelvan en la tarde; pero no regresó. Cuando volvieron a cobrarle, les dije que aún no había vuelto. Llegada la noche, tuve miedo de quedarme solo y fui a casa de las vecinas donde dormí.

Lázaro a punto de ir preso por la deuda del escudero

A la mañana regresaron los acreedores y les dije que mi amo no había vuelto y que a ellos y a mí nos había abandonado. No me creyeron y fueron por un alguacil y un escribano con quienes entraron a casa de mi amo para embargar sus cosas y cobrar la deuda; pero como la encontraron vacía dijeron:

—Seguro esta noche se han llevado todo. Señor alguacil, aprese a este muchacho que sin duda es cómplice.

Oído esto, él me cogió por el cuello de la camisa y me dijo que me llevaría a prisión si no decía donde escondía sus cosas mi amo. Yo empecé a llorar y prometí que contaría lo que pregunten. Entonces se acomodó el escribano para redactar el inventario.

—Mi amo me dijo que tiene varias casas y un palomar.

—Con eso podremos cobrar la deuda —dijeron los acreedores—, ¿dónde están esas propiedades?

—En Castilla la Vieja, me dijo él.

Se rieron mucho el escribano y el alguacil al escucharme, diciendo que con decir eso no les daba información que les sirva. Las vecinas, por ayudarme, dijeron que recién unos días era mozo del escudero y que apenas sabía de él lo que acababa de decir.

Dejan libre a Lázaro que ha quedado solo y sin amo

Entonces me dejaron libre y el alguacil y el escribano pidieron su paga a los otros. Ellos contestaron que no tenían obligación de pagarles pues no se había hecho el embargo y así empezaron a discutir haciendo mucho ruido. Finalmente un porquerón se llevó la cama que la vieja alquilaba y se fueron los cinco dando gritos. No sé en que habrá terminado eso.

De esa forma me dejó mi tercer amo, con el que terminé de confirmar mi desdicha, pues en vez de abandonarlo, fue él quien escapó de mí.

Álvaro Felipe


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33 Responses to Resumen de El Lazarillo de Tormes (Tratado tercero)

  1. FEDE says:

    GRACIAS LOCO ME HACIA FALTA GRACIAS GRACIAS….GRACIAS SOS UN IDOLO

  2. joaquin says:

    para mi es un ascoo el libro solo lo leo por que me toman una prueba en el cole. igual esta pagina me sirvio de muchja ayuda para hacerme un par de machetitos

  3. alvarofelipe says:

    Joaquín:

    El libro no es un asco, es muy bueno y muy divertido. Lástima que tu profesor (o profesora) no tiene el talento (o la inteligencia) para mostrarles la belleza de la historia de Lázaro.

  4. una epañola de 14 años says:

    A mi la verdad me hacen leer este libro en la escuela y la verdad que al principio me parecia cruel pero cada vez me va gustando mas y encima mi profesora nos muestra la belleza del libro.
    tengo 14 años y me cuesta entenderlo pero gracias a ti puedo entenderlo mucho mejor.
    GRACIAS!
    saludos: una española joven ;)

  5. gilda says:

    primero quisiera felicitarte y agradecerte por la claridad con la que interpretas el libro. sinceramente no me gustaba el libro al principio pero gracias a ti puedo entenderlo y hasta me gusta cada vez mas.
    la unica pregunta que no supe responder de el trabajo que me dieron es: ¿porque el tercer tratado es mas “novelesco” que los anteriores? no pretendo que me de la respuesta, solo pido que me oriente

    gracias!
    gilda

    Álvaro Felipe Dice: ¿El tercer tratado más novelesco? Ni idea, nunca he escuchado eso, preguntale a tu profesor (o profesora) que quiere decir exactamente con “novelesco” porque “El Lazarillo” de por sí ya es una novela, así que no me cuadra.

  6. camila says:

    es muy bueno, lo mejor que he podido leer en toda mi vida. es muy chevere todos deberian de leerlo

  7. Sergi says:

    io creooo que este resumen está muy bien todo y que no me ha hecho falta todo y que esta muy bien explicadoo. Este libro lo tienes que leer muy atento porque en casi cada frase hay algo que puedes deducir que el autor lo escrivio por algo, es un gran libro donde crtica a todas las clases sociales y no se salva ni una, preo el hidalgo hay momentos donde el lazaro parece que se lastima por el. lazaro cada vez que canvia de amo esta peor y come menos.

  8. Yoana Pinotti says:

    queria saber como habia llegado a las manos del amo el real! porque mi profesora me pregunta hasta le mas minimo detalle! muy buen resumen me ayudo mucho

    Álvaro Felipe Dice: Espero que tu profesora no vaya a ser tan despistada de preguntarte eso porque ni el mismo Lázaro sabe de donde el amo consiguió el real.

  9. Yoana Pinotti says:

    aah bueno muchisimas gracias :) voy a seguir leyendo los demas tratados , :)

  10. KaRla says:

    Muy bueno el resumen. Muy completo. Entendí todo a la perfeccion sin tanta vuelta y vocabulario extraño con el que se habla en el libro.
    Graciasss !!!!

  11. Ema says:

    Muy buen resumen!
    me gustaria tener tu mail.. asi puedo recibir alguna ayuda cuando necesite..jej

    Álvaro Felipe Dice: Ahí dice http://alvarofelipe.wordpres.com/about/

  12. leslie says:

    muy bueno me sirvio bastante

  13. Juan says:

    Es el mejor resumen de un libro que he visto, fue justo lo que necesitaba ya que esta muy dificil entender el castellano antiguo. Gracias.

  14. ariel says:

    gracias me sirvio mucho

  15. cristian says:

    excelente resumen

  16. nati says:

    muuy good!

  17. fabiola says:

    gracias me sirvio un buen por que como que el libro aburre mucho por el vocabulario dificil de comprender.
    gracias

  18. Rafa says:

    muy buenoooooooooooo
    graciasgraciasgracias.
    he entendido mejor la historia.

  19. Carolina says:

    Esta realmente bueno este resumen del capitulo, en serio que me ayudo bastante
    Gracias!

  20. Bruna (Uruguay) says:

    Hola, soy Bruna de Tacuarembò (Uruguay), y adoro leer…
    Por eyo estoy leyendo los tratados del Lazarillo De Tormes y en el resumen estàn sùper buenos, pùes logro entenderlos mejor…
    Muchisimas gracias…
    Eres genial…
    Saludos!
    Bruna…

  21. Daniela says:

    Espectacular!!!!

  22. Nicolás says:

    Este libro me da hambre

    Álvaro Felipe Dice: jaja :D

  23. Kenneth says:

    Bueno, muy bueno el resumen…Pero quisiera saber cual es la critica social de este tratado?
    Y gracias por la ayuda..!

  24. Jessica says:

    Desde hace una semana estamos leyendo el libro en mi colegio!
    Y como no lo entendia, tuve que buscar en Internet… Y esta ha sido la mejor de las paginas que he encontrado!

    Entiendes muy bien el libro y sin duda eres bastante bueno explicando :)

    Muchas gracias por la ayuda

    Jessica

  25. Grecia (México) says:

    Muchisisismas gracias por el mapa, lo necesitaba un buen para mi tarea de español, me ayudo mucho.
    Gracias:)

  26. Stella says:

    Myu bueno tu resumen. me resultó muy útil.
    Me parece muy interesante tu reflexión y tu duda sobre lo que es una sinopsis. Es sabio preguntarse algunas cosas y no tan sabio ceer que tenemos todas las respuestas.!Buenísimo!
    Válidos los comentarios y respuestas que ofreces acerca de las preguntas de las profes.
    Las profes deberían haber comprendido, YA, que la literatura es un encuentro maravilloso entre el texto y el lector. Encuentro que bien vale la pena ser disfutado plenamente, gozando del uso estético del lenguaje, imaginando “lo que no está dicho literalmente”, aceptando las dudas que se plantean y no convertirla en un texto más de estudio al cual sometemos y plagamos de preguntas y respuestas cerradas.
    la literatura es un viaje inundado de la belleza, que me permite adentrarme desde mi mundo a otros mundos.

  27. Stella says:

    No hace mucho que doy literatura en un secundario rural. La bibliografía plantea las obras literarias muy ligadas a los sucesos históricos. Me podes aconsejar al respecto?: Es necesario profundizar sobre los processos históricos para que la obra sea interpretada o alcanza con un pantallazo (oral por parte del docente)?.
    Recuerdo que siendo alumna me fascinaba como mi profesora me transmitia el placer por lo literario, pero nunca me enseñó historia, o al menos no lo registro.
    Gracias por los buenos aportes que seguramente recibiré

    • Profundizar en la historia no porque eso es competencia del docente de Historia. Sin embargo, es ineludible contextualizar los procesos históricos que enmarcan un proceso literario. Por ponerte un ejemplo, ¿cómo haces que el estudiante comprenda a cabalidad la literatura medieval sin explicarle todo el proceso histórico?

  28. marcelo says:

    gracias XD

  29. arackcel-li says:

    buneo a mi me encanta la obra el lazarillo de tormes pues me enzeño mucho como podemos encontrar o conocer a personas que son asi y que existen claro. Y creo que se ve mucho la pobreza que existe tanto ahy como en mi pais. pero lo qu eme impacto son los personajes pues uno es avaro el otro es astuto, el otro cariñoso por conveniencia, el otro cinico, el capellan explotador y el arcipreste corrupto vya que eso se vive en todos lados..

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