Resumen de la Odisea (canto II)
Sinopsis:
Telémaco convoca a la asmable y en ella expone su dolor ante la invasión de los pretendientes a su casa (llega hasta las lágrimas). Pide a los ciudadanos de Ítaca que no permitan ese abuso pero no es oído ya que Antinoo, líder de los pretendientes acusa a Penélope de extender indefinidamente la estadía de los pretendientes ya que no toma un marido y les hace creer que sí lo hará (para eso recuerda el famoso suceso del telar que tejía por el día y destejía durante las noches). Disuelta la asamblea (en la que Telémaco no obtuvo lo que buscaba), el hijo de Odiseo y Atenea, en la figura de Telémaco, hacen los preparativos para el viaje (cada uno por su lado). Una vez embarcados, Atenea toma la figura de Mentor y acompaña en la travesía a los tripulantes.
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CANTO II
A la mañana siguiente, el hijo de Odiseo se levantó y semejante a un dios ordenó a los heraldos que convocaran a los aqueos a una asamblea. Cuando se hubieron reunido, encaminó a la plaza y Atenea derramó en él una gracia divina que hacía que todos los ciudadanos lo contemplaran con admiración. Se sentó en el trono de su padre y los ancianos le cedieron lugar. Primero hablo Egiptio, que encorvado por la vejez seguía llorando la muerte de su hijo, embarcado en las naves de Odiseo y servido como cena por el gigante Polifemo. Derramando lágrimas, habló así:
―Desde que se marchó el divino Odiseo, no se nos ha convocado a una asamblea. ¿Quien nos convoca ahora? ¿Nos dirá alguna noticia de interés para el pueblo?
Entonces Telémaco se puso de pie y dirigiéndose a Egiptio, le dijo:
―Anciano, soy yo quien ha convocado al pueblo pues mucho dolor me aqueja. No voy a decir nada de interés para el pueblo, sino un asunto privado. Es que he perdido a mi noble padre y como peste han caído en mi casa pretendientes para mi madre, a pesar de que ella no desea a ninguno. Todos ellos tienen miedo de ir a casa de Icario, su padre, a pedirle la dote de su hija y que la entregue, en cambio van a diario a mi casa y sacrifican ovejas, cabras y bueyes y hacen banquetes a costa de mis bienes. Solo un hombre como Odiseo podría echarlos del palacio, yo aún soy joven y no puedo enfrentarlos porque me falta la fuerza. Preferiría que sean ustedes quienes consuman mi hacienda, pues algún día me serían devueltos los bienes; sin embargo, permiten que me arruine y que me consuma la soledad.
Entonces se calló y arrojó el cetro a tierra y derramó abundantes lágrimas. Todo el pueblo se sintió conmovido, pero el único que habló fue Antinoo:
―Telémaco, mentiroso ¿por qué nos cubres de vergüenza? Los culpables no somos los pretendientes sino tu madre, pues ya se acerca el cuarto año en que nos aflige con promesas y esperanzas vanas. Empezó un telar y nos dijo que cuando acabe de tejer la mortaja que fabricaba para su padre Laertes, pues no quería que llegado el día de su muerte no tenga un sudario con que cubrir su cuerpo, escogería un marido entre nosotros. Pero el tejido era inacabable pues todo lo que avanzaba durante el día lo destejía por las noches y nos mantuvo tres años confiados en ella hasta que una críada, que conocía el engaño, nos reveló el secreto y la soprendimos destejiendo la mortaja, y si la terminó fue presionada y no por voluntad propia. Ahí tienes la respuesta de los pretendientes; que tu madre escoja un marido o tu propiedades seguirán siendo devoradas pues ninguno de nosotros se irá hasta que ella se case con un aqueo.
Y respondió Telémaco:
―Jamás obligaré a mi madre a escoger marido, si eso les molesta váyanse de mi casa y hagan banquetes con sus propiedades y convídense unos a otros, pues yo rogaré a los dioses que ustedes sean castigados y mueran dentro de mi palacio.
Calló el hijo de Odiseo y Zeus, desdel el Olimpo, envío dos águilas que volaron dando vueltas sobre la plaza, luego se atacaron y se desgarraron los cuellos. Los itacenses, admirados, tuvieron miedo del presagio enviado por los dioses. Habló entonces el anciano Haliterses Mastórida, conocedor de los presagios y de pájaros:
―Itacenses, Odiseo no estará mucho tiempo lejos de los suyos. Las aves han presagiado una desgracia que acaecerá a los pretendientes. Se está cumpliendo lo que vaticiné, que Odiseo sufriría mucha calamidades pero volvería veinte años después de haberse ido, sin que nadie pueda reconocerlo.
Y le contestó Eurímaco, hijo de Polibo:
―Anciano, hazle tus predicciones a tus hijos. Muchas aves vuelan y nada significan. Odiseo murió lejos de nosotros; no hagas presagios para alentar a Telémaco. Que él lleve a su madre a casa de Icario para que los suyos organicen la boda y entreguen la dote pues no tememos a nadie, ni a Telémaco cuyos bienes seguirán siendo consumidos mientras Penélope se burle de los aqueos que la pretenden.
Le respondió Telémaco:
―Eurímaco y demás pretendientes, no les diré más pues los dioses están enterados. Tomaré una nave e iré a Esparta y a la arenosa Pilos a buscar noticias de mi padre.
Luego se levantó Mentor, a quien Odiseo había confiado el gobierno de su casa, y dijo:
―Itacenses, nunca tendrán un rey benévolo como Odiseo. Ustedes son una multitud mientras que los pretendientes son pocos, y aún así permanecen sentados, sin hablar siquiera.
Y le respondió Leocrito Evenorida:
―Mentor injurioso, ¿crees que es fácil expulsarnos? Hasta el mismo Odiseo hallaría la muerte si decide arrojarnos de su casa y combatir contra tantos.
Luego se disolvió el ágora, los pobladores fueron a sus casas, los pretendientes al palacio de Odiseo y Telémaco se dirigió al mar y suplicó a Atenea:
―Óyeme diosa, tú viniste ayer a a ordenarme que viaje y busque noticias de mi padre, pero los aqueos me lo impiden.
Atenea, tomando la figura de Mentor, se le apareció y dijo:
―No seas cobarde e insensato pues has heredado la inteligencia de tu padre. Realiza el viaje que yo te acompañaré en él. Ahora mézclate entre los pretendientes mientras yo reúno voluntarios y consigo la mejor nave.
Así le habló y Telémaco regresó a su morada. Halló a los pretendientes desollando cabras y chamuscando lechones en el patio.
Entonces, Antinoo le dijo riendo:
―Deja de agitar tu corazón y disfruta del banquete como otras veces.
Y le contestó Telémaco:
―No podría sentarme y disfrutar de un festín. Cuando era niño se aprovecharon de mis riquezas; ahora soy mayor y me ha crecido el valor. Buscaré noticias de mi padre y veré la forma de darles muerte.
Y se retiró. Los pretendientes se burlaban de él. Uno de esllos dijo:
―Telémaco quiere matarnos. Seguro traerá quienes lo ayuden de Pilos o Esparta. O quizá rocie veneno en nuestras bebidas.
Otro añadió:
―Posiblemente muera en su viaje como sucedió con su padre.
Así habló. Telémaco había subido a donde se guardaba el oro, los vestidos, el aceite y las tinajas de vino. La despensa era cuidada por Euriclea. El hijo de Odiseo le dijo:
―Llena doce vasijas con vino y veinte pellejos con harina, que iré a Pilos y a Esparta a buscar noticias de mi padre.
El ama, lamentándose, le dijo:
―El divino Odiseo ha muerto y cuando embarques los belicosos pretendientes buscarán la forma de darte muerte.
Le contestó Telémaco:
―Quédate tranquila, que si viajo es con la protección de un dios. Solamente no le digas nada a mi madre para que no se aflija.
La despensera juró que así lo haría y alistó las provisiones.
Mientras tanto, Atenea había tomado la figura de Telémaco y había convocado a los hombres para el viaje. Llegada la noche alistó la nave, alentó a cada uno de los tripulantes y en la morada de Odiseo infundió un profundo sueño a los pretendientes. Luego tomó la forma de Mentor y le ordenó a Telémaco partir. Sus compañeros de viaje transportaron las provisiones hasta la nave, gobernada por Atenea, que se sentó a la popa. Izaron el mástil, desdoblaron las velas, las elevaron y el viento las hinchó por el medio.
Luego hicieron las libaciones por los dioses y Atenea, durante toda la noche, los acompañó en su travesía.
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buen resumen pero quiero saber como leer los otros resmenes de los capitulos
Buenos resumenes, pero hermano nesecito los otros resumenes.
Me gustaria saber como leerlos
gracias….
Muchisimas gracias álvaro eres un genio. Espero que el resto de resumenes estén igual de bien., seguro que si.
muy buenos los resumenes
por cierto los de los siguientes Cantos no los tienes?
me encantan tus resumenes pero ¡¡¡POR FAVOR!!!
NECESITO LOS DEMASSSSSSS!!!
lo tengo de tarea de lengua y no entiendo nada :’(
bueno
beso
sos un geniooo!!
espero qe puedas hacer los otros
tambiennn…