La piratería de libros: ¿ángel o demonio?

Lamentablemente, mucha gente cree que quienes imprimen libros pirata son los ángeles salvadores que llevan educación a las clases necesitadas
El acceso a la cultura es un derecho innegable e incuestionable. De ahí que deban existir colegios, institutos e universidades públicas. Pero, ¿qué sucede cuando en nombre de ese derecho se comete un delito tan grave como reproducir artesanalmente libros reconocidos y venderlos a precios muy inferiores al del lbro original? En este caso, valerse del nombre de la cultura y del acceso a los libros para quienes no tienen muchos recursos económicos es el argumento más rentable porque los escolares y los universitarios se creen el cuento y compran piratería creyendo que no es un delito, sino más bien una ayuda de empresas editoriales ultraístas para su clase económica no pudiente. Pero la realidad es otra, la realidad es de una tira de delincuentes y ladrones que se enriquecen a costa del trabajo ajeno.
Me he ganado enemistades, pleitos y largos y tontos debates con mis estudiantes (y algunos colegas) cuando les exijo que los libros que utilicen en clase deben ser originales. Ellos tienen la creencia incorrecta de que un libro original es un lujo innecesario y que “obligarlos” a comprar un original es vulnerar sus derechos, pisotear su libre elección y ofender su economía pues, al fin y al cabo, los libros piratas (o copias como prefieren llamarlos para evitar lo mal que suena) dicen lo mismo que el orginal, entonces: ¿cuál es la diferencia?
Obviamente los libros pirata dicen lo mismo que los originales porque han sido copiados de ellos. Pero eso no significa que no haya diferencia entre ambos. La publicación original de un libro empieza desde que el autor planifica su obra, investiga, la estructura e invierte tiempo y dinero en ella. Luego está la inversión de las editoriales que se encargan de la impresión y la difusión y de las librerías que entregan los libros al público en general. Estos tres participantes han invertido en la obra (en el libro) porque creen en ella, y creen que recuperarán su inversión. Sin embargo, cuando apenas el libro empieza a tener aceptación y sus ventas empiezan a crecer aparecen los miserables copiando el libro e imprimiendo miles de copias en papel barato, encuadernandolo de cualquier manera y creando la tapa de cartón reciclado para lanzarlos al mercado y llenarse los bolsillos con las ventas que no reditúan un solo centavo a quienes invirtieron dinero, tiempo y esperanzas en su trabajo.
¿Esperar a que un libro tenga altos números de venta para apresurarse a fotocopiarlo y vender copias baratas para enriquecerse (no ganar unos cuantos soles sino enriquecerse) no es tan miserable como estar parado en una esquina para asaltar a la primera persona indefensa que pase? Hacer dinero sin esfuerzo, a costa del trabajo ajeno, usar el argumento del acceso a la cultura para defender su negocio inmundo, son ideas que el grueso de escolares y universitarios no entienden. Y eso es penoso, porque hace falta la toma de conciencia de esta situación para enfrentarla y desaparecerla.
Y es que no solo es cuestión del robo del trabajo intelectual sino toda la industria que empieza a tambalear. ¿Cómo se puede publicar una investigación en el Perú?, ¿cómo surgirán los nuevos escritores, educadores o científicos si todo lo que inviertan en sus obras será robado por estas ratas?
La labor está en el Estado, en ese charlatán que más se preocupa de echarse flores y hablar maravillas de sí mismo para que su cúpula genuflexa le aplauda (solo falta que este loco incendie Lima y suba a la azotea de palacio de gobierno con su lira). La piratería destruye la cultura, para las editoriales ya no es rentable publicar a autores nuevos, las librerías cierran y mucha gente se queda sin empleo. Nunca comprenderé por qué a los estados se les hace tan díficil luchar contra esta lacra, cuando todo se vende en la calle, a la vista de cualquiera, ni siquiera es un negocio clandestino que requiera una labor de inteligencia para ser descubierto. Si bien es cierto que los comerciantes ambulantes no son los auténticos piratas, pero eliminandolos a ellos los piratas se quedan sin mercado.
El cuento del lobo con la piel de cordero se ajusta perfectamente al caso de la piratería de libros. La labor es de todos, de padres, profesores, escuela y Estado. Y también de las editoriales, recuerdo que editorial Norma vendía una colección de Gabriel García Márquez a 15 soles cada ejemplar hace unos años, hoy, cada libro cuesta 40 0 45 soles. ¡El triple!, de majaderías como la de esta editorial se vale la piratería para crear su discurso.
Álvaro Felipe
Si este artículo te gustó también puedes leer:
4 comentarios para “La piratería de libros: ¿ángel o demonio?”
Antes de comentar recuerda:
- NO MAYÚSCULAS
- No skrIBiR koMo esKriBen LoS IdiOtas
- No comentarios que no tengan relación con este tema (off-topic)
- No lammers
- No insultos
- No referencias a dios o a religión alguna












No voy a defender a la piratería, pero te has puesto a pensar que lo que realmente le dan los editores a los autores de la obra es sólo una pequeña fracción de lo que facturan. Por ejemplo el año pasado publique en mi blog la estructura de precio de un CD en USA (http://www.volkanrivera.com/esp/?p=341), y lo que gana el artísta es realmente una pequeña fracción. Creo que lo mismo ocurre con los libros, si es que no es algo peor.
Aunque opines que los piratas se enriquecen, en lo personal no me consta que alguna de las pequeñas empresas que imprimen estas obras piratas, se hayan convertido en grandes emporios editoriales. Por el contrario las editoriales establecidas ejercen un oligopolio de los textos escolares que estan plagados de errores y son comprados tanto por colegios particulares como nacionales. Siendo esas empresas las que realmente hacen millones, para poner en papel información que si conteja con fuentes on-line resulta por decir lo menos desactualizada.
Internet está transformando nuestra visión del mundo, es más debo aceptar que no compro ninguna revista desde 1999 y ningun libro desde el 2001, a excepción de la obra “The Limits of Power” de Andrew Bacevich, que lo hice más por colaborar con el autor, que por una convicción relacionada a que el hecho de estar impresa le otorgue un valor especial.
La fuente casi exclusiva de información para mi es Internet, y también el mayor destino de mis aportes. Crees tú que a ti o a mi “El Comercio” nos publicaría así sea una carta al editor completa. Sin embargo en la blogosfera nos servimos a nuestro gusto y podemos alcanzar miles de lectores y establecer un vínculo directo con ellos.
Crees tú que si realmente la piratería fuera una amenaza real contra las grandes casas editoriales, hace rato no hubieran movido sus influencias para desaparecerla. Pasa lo mismo que con el software propietario, las empresas dueñas de las licencias dejan que los usuario pequeños pirateen, para crear una gran masa de destinatarios, que fuerza a las empresas medianas y grandes a utilizar los productos de software propietario porque son populares, siendo de alli (las grandes y medianas empresas) de donde obtienen sus beneficios.
Más que preocuparme de la piratería de libros, yo me preocuparía, por qué aún seguimos usando medios impresos, si el papel usado en los mismos es producido a costa de la deforestación del planeta y total para que, pues la mayoría de los libros impresos son usados solo como decoración de biblioteca.
Además autores de blogs como tú o yo, tenemos un trabajo real para pagar nuestras cuentas, mientras que autores como Jaime Bayly, que gozan del beneficio del copyright, se da la vida de divo e insulta nuestra inteligencia cada vez que puede con una nueva obra.
Por el contrario si alguien quiere hacer un aporte intelectual, ahora resulta mucho más fácil que antes, sólo debe abrir un blog y ofrecernos su idea. Y si quiere vivir profesionalmente de escribir, pues sólo basta que ponga AdSense en su blog y puede tener un ingreso real, casos en el Perú hay varios y en el resto del mundo ni hablar.
Todos somos piratas
■ Matt Mason lanza una mirada penetrante a la forma en que las empresas establecidas deberían afrontar la creciente amenaza de la piratería.
Si se considera su apoyo al ascenso de la cultura de la piratería, no es ninguna sorpresa que Matt Mason haya comenzado su carrera como pirata. “Crecí en Londres, donde las emisoras de radio piratas –que funcionan sin licencia, a veces desde barcos en el exterior y plataformas petroleras– eran abundantes”, relató Manson en una reciente entrevista telefónica con EIU, “y fui locutor de radios piratas durante muchos años. Así que tenía una idea muy diferente sobre lo que significaba y podía ser la piratería, y la clase de valor que podría agregar a la sociedad”. En su opinión, la piratería ha ido mucho más allá de adolescentes que descargan de manera ilegal música protegida con copyright para convertirse en parte de nuestra cultura y, por su propio derecho, un modelo exitoso de negocios del cual deberían aprender los negocios legítimos.
Desde sus días en la radio, Mason se graduó en economía e historia económica en la Universidad de Bristol, en Reino Unido; trabajó en el departamento de prensa de Atlantic Records y en el de publicidad de Saatchi & Saatchi, y luego fundó la revista de música urbana RWD (rewind, rencordar, en inglés). Su primer libro, El dilema del pirata: cómo la cultura juvenil reinventa al capitalismo (Free Press, 2008), examina actividades culturales interconectadas, como piratería, hip hop, mezclas musicales para obtener nuevas canciones, grafiti y software de fuente abierta, que han transformado la manera en que pensamos sobre el uso y reutilización de la información.
La premisa de Mason es en gran parte gracias a Internet, la piratería se ha asentado firmemente en nuestra cultura y economía. En consecuencia, corresponde a todas la industrias –no sólo a medios de comunicación y entretenimiento– adaptarse a esa realidad o al menos tratar de entender cómo la piratería satisface ciertas necesidades, para competir o quizá para beneficiarse de ella.
–En su libro, usted cita una frase del subdirector de Disney: “la piratería es sólo otro modelo de negocios”. ¿Qué significa?
–Observe la piratería de dvd en Canal Street, en Manhattan. Ahí venden películas en dvd por cinco dólares, al mismo tiempo que Hollywood las estrena en los cines. Este modelo de negocios está en oposición directa al sistema hollywoodense. El modelo de Hollywood depende de la exhibición exclusiva de películas en cines y lanzarlas, meses más tarde, en dvd. Pese a la actividad de los piratas, el verano de 2007 fue el mejor en la historia de Hollywood, con películas que recabaron 4 mil millones de dólares en taquilla. No tiene lógica: si la piratería fuese un problema, tendría un impacto negativo en la taquilla. Hollywood simplemente se ha negado a analizar la idea del lanzamiento simultáneo, porque le preocupa el efecto que tendría en los ingresos de los cines. Pero, según las evidencias, las películas para cine y para formato en DVD son dos productos diferentes. Esto me dice que si Hollywood aceptara la presencia del modelo de negocios de la piratería, como al parecer lo ha hecho el subdirector de Disney, las empresas cinematográficas podrían aprender a competir con ella.
“Cualquier empresa podría tener patas arriba su modelo de negocios a causa de la piratería, pero también cualquiera es capaz de competir con ese modelo. Las personas a las que llamo piratas en el libro son las que usan la información en maneras realmente poco convencionales. Así que, en lugar de pensar cómo detener la piratería, consideremos cómo mejorar nuestras ideas pensando de la misma manera que los piratas.”
–Usted ha dicho que van a aumentar los casos de empresas que nos alienten a compartir, usar y difundir información y contenidos de manera más libre. ¿Pero por qué deberían las empresas estar dispuestas a permitirlo?
–Las fronteras que existían en el capitalismo están cayendo. Capitalismo solía significar que quien detentaba los medios de producción llevaba la voz cantante. Ahora se trata de la calidad de las ideas que uno produce. Se trata de creatividad. Esto causa un cambio por el cual las empresas comienzan a competir, de mala gana, con la piratería. A medida que más personas lo hagan, se harán obvios los beneficios de que el contenido sea gratuito y concebir otras estrategias para que los consumidores paguen.
“Pero este cambio no será fácil. Hace 10 años, las principales disqueras sabían que podían vender música en línea, pero no quisieron, no les interesaba. Se requirió que un forastero, Steve Jobs, las obligara a actuar en conjunto. Pero ahora, Jobs y iTunes están en el mismo barco. Un modelo de licencia que permitiera a las personas pagar una pequeña cuota cada vez que escuchen una canción, por ejemplo, colocaría a iTunes en un mercado mucho más competitivo. Y la idea de licenciar material protegido por copyright trastornaría a la mayoría de las empresas dominantes, aun a las nuevas. Sería realmente perjudicial para Google, por ejemplo, que obtiene sus ganancias de recolectar y difundir la información de otras personas y agregarle sus anuncios publicitarios. En un modelo de licencias, Google tendría que pagar por esa información.
–¿Ha tratado de aplicar la idea de compartir contenido en su propio trabajo?
–Estoy hablando con mis editores de una versión e-book gratuita de El dilema del pirata…, lo cual creo que sería una gran estrategia comercial y en realidad nos ayudaría a vender más ejemplares impresos. Pero han sido muy cautelosos en esto, porque para ellos es un enorme cambio en términos de cómo conciben lo que hacen y venden. De hecho, la edición de libros es un buen ejemplo del dilema del pirata. Desde el punto de vista del autor, la amenaza realmente no es la piratería, sino la oscuridad. Cada año se publican 200 mil libros, y el libro promedio vende 500 ejemplares. Contra esas probabilidades necesitamos que nuestro libro lo lean tantas personas como sea posible. Una de las mejores maneras de hacerlo es obsequiar una copia electrónica, con la esperanza de que las personas lo lean y hablen de él, y que eso genere un rumor que provoque la venta de versiones impresas.
“Cuando los autores ofrecen versiones gratuitas de sus libros, puede suceder una de dos cosas. A la gente le gusta el libro y la copia pirata ayuda a vender ejemplares impresos, o a la gente no le gusta el libro y entonces nadie paga por descargarlo ni compra la versión impresa. ¿Qué se pierde por descargar una versión gratuita del libro?
“Paulo Coelho, autor de El alquimista, reveló recientemente que había filtrado sus libros en BitTorrent (sitio de descarga entre iguales) a espaldas de su editor, y que eso lo había ayudado a vender su obra. A partir de eso creó un sitio web donde sus libros pueden descargarse gratuitamente. En Rusia, después de que subió una traducción al ruso de El alquimista en su sitio web, pasó de vender mil ejemplares físicos de El alquimista en un año a un millón de ejemplares de todos sus libros en tres años. Ahora vende 10 millones de libros por año en Rusia.
–¿Hay alguna industria que según usted se adapte bien a la amenaza de la piratería?
–Sí, la industria de la moda. En 2006, el Congreso de Estados Unidos comenzó a pensar en ampliar la protección del copyright a la industria de la moda –que nunca había estado protegida– en un intento por homologar las leyes con las europeas, concebidas para proteger a las casas más pequeñas del robo inmediato de sus diseños por los grandes almacenes. Incluso durante esta revaluación se aceptaba de manera universal que la piratería es lo que provoca la innovación de la industria de la moda. Si la gente puede copiar el diseño de prendas en 3D, puede crear tendencias. Y como esas tendencias se difunden rápidamente y lo nuevo envejece con velocidad, tenemos temporadas en la moda. Esto permite que la industria venda más que si los individuos pudieran proteger sus diseños durante mucho tiempo y las tendencias durasen un par de años en lugar de un par de meses. El problema ahora es que la copia dura tan poco en boga, que la gente pierde de vista el original.
“El asunto legal que enfrentaba el Congreso era cómo proteger a los pequeños diseñadores de las probables pérdidas por la copia de sus diseños. Pero lo asombroso para mí era que todos los involucrados –las grandes empresas, los diseñadores más pequeños, el Congreso mismo– estaban de acuerdo en que tenía que preservarse la posibilidad de que las personas se copien unas a otras en un grado razonable. Uno no oye nada así ni remotamente en la industria cinematográfica o de la música, o en cualquier otra industria que implique propiedad intelectual.”
–¿Qué hace tan efectiva a la piratería?
–Cuando se piensa en la eficacia de la piratería, se tiene que considerar también el impacto de la cultura de la mezcla y el movimiento de fuente abierta. Los tres están basados en compartir y, en última instancia, son más poderosos que la mayoría de las leyes de propiedad intelectual porque funcionan en el dominio público, que es indefinible y variable. El dominio público puede definirse legalmente, pero dónde comienza y dónde acaba es una cuestión cultural. Por ejemplo, la mayoría de las mezclas caen en el lado equivocado de las leyes de propiedad intelectual porque implican muestras pirateadas, secuencias fílmicas, extractos musicales, diseños, y marcas registradas que se desarman y se reutilizan. De acuerdo con John Tehranian, profesor de derecho en la Universidad de Utah, las personas comunes en EU, aunque no descarguen ilegalmente música o películas, violan tantas leyes de propiedad intelectual al día que, si fueran demandadas por el valor de un solo día de violaciones, los daños y perjuicios ascenderían a aproximadamente 12.45 millones de dólares. Esto abarca desde renviar un correo electrónico que lleve adjunto otro, o una foto adjunta con una tv encendida en el fondo. Todas estas actividades son técnicamente ilegales.
“Pero las personas somos máquinas de copiar. Aprendemos imitando. Así aprendemos a hablar, normas sociales. Así se da la cultura. Todo lo que hacemos es una invitación a la copia. Y ahora, gracias a la digitalización y a Internet, podemos expresarnos como no podíamos antes. Internet es la máxima máquina copiadora, y afecta muchos modelos de negocios. A veces la piratería es una gran idea y a veces no lo es; por eso digo que es un dilema. El punto es, sin embargo, que no es un callejón sin salida. Enfrentar ahora la piratería y sus implicaciones es por el bien de todos quienes compran, venden y comparten ideas; esto es, reconsiderar sus modelos de negocios para incluir la forma de capitalizar un flujo más libre de ideas y compartir mayor información y contenido.
Fuente: EIU
Traducción de texto: Jorge Anaya
Nota: Por ultimo seria bueno acotar: Quien no tiene un cd? una cancion bajada de internet? o quizas a visto extractos bajados de youtube (seguramente q tiene copyright); o sacado fotocopia a un libro o parte de el? (dejenme recordarles q la reprocuccion total o”parcial”, es absolutamente ilegal).
Ahora tratar de argumentar q esto es “diferente” es querer ver el lado legal q nos conviene. Al igual q usar fotografias, imagenes etc para nuestras presentaciones en internet o en powerpoint (o cualquier otro programa) seria totalmente ilegal si no verificamos su fuente (lo hacemos siempre?).
Por otro lado los programas? donde quedan los juegos? quizas counterstrike, o age of empire? o el q usa nuestro hijo en sus ratos de ocio? Lo justo seria ir por ellos y romperlos, quemarlos y botarlos. Y comprarles el cd de juegos originales.. Lo hacemos? deberiamos hacerlo?
Nuevamente tratar de argumentar q “esto es diferente” es querer ver el lado legal q nos conviene. Podriamos extendernos y extendernos mas, y mas..
Quien este libre de pecado q lance la primera piedra.
Los negocios piratas de libros, imprimen en hojas horribles, y hasta les faltan hojas!! En mi opinion eso favorece a las editoriales.
Compre un libro pirata de crimen y castigo me impresione de lo barato que estaba su apariencia era buena, no había zonas borrosas o algunas hojas al revés, y maldije a las editoriales caras, ¿si estos fulanos vendedores de libros pirata pueden dar a la mitad de precio el producto no podrían las editoriales reducir considerablemente sus precios?? Los vendedores de libros piratas tambien gastan en tinta, papel y encuadernado, claro materiales de baja calidad pero ¿Apoco no los libros originales tambien se deshojan?
Preferiría que las editoriales vendieran pastas recicladas(mas a favor del planeta) y que redujeran sus precios además si quieres un adorno en el librero ve a comprar una figurita, los libros son para leerse y no para que se vean bonitos, se me hace una tonteria eso de criticar a la pirateria solo porque no hacen libros tan bonitos y con pastas bien caras como las editoriales.
Retomando el libro que compre de crimen y castigo le faltaban hojas, como no me podía quedar con la curiosidad fui y compre el libro original, gracias a esos piratas yo compre un libro original. Mi bolsillo se vio perjudicado pero me di cuenta de que incluso los mismo piratas hacen que compremos libros originales. Claro que me senti estafada por esos fulanos piratas pero yo asumi ese riesgo cada quien decide!
Es increible fui a una libreria, pedi el libro Cartas de Relación de Hernán Cortés y no lo tenían, fui a otra y tampoco!! aaaa pero lo que si estaba en las librerias era la historia de Gloria Trevi tras las rejas y el libro de porque los hombres aman a las cabronas, como estos libros se venden más y no son para nada cientificos las editoriales si les dan oportunidad, a los otros científicos les ponen mil excusas. Como Hernán Cortés ya se murio fui y compre un libro pirata ¿adivine que!!!? en un puestucho de la calle si lo tenian!!! claro hojas recicladas y pasta nada atractiva pero lo consegui, no le faltaban hojas y pude estudiar.
Cuando un autor es bueno y se quiere dedicar a la investigación, puede recibir apoyo de universidades, institutos etc, los libros deberían ser un PLUS y no su fuente de ingreso en la vida, por otro lado no me molestaria que criminales que publican un libro con sus historias de como fueron infelices en la carcel no perciban ganancias por culpa de la pirateria, es mas si desaparecieran toda esa porqueria de libros yo feliz, Yo estudio ingenieria, cuando se que un autor publico algo voy y lo compro original porque vale la pena, pero ¿adivine que? la editorial que los publica es del fondo de cultura economica o algo similar, esa es la mas dura prueba de que a los buenos autores los ayudan como deben de ser otro tipo de editoriales y no otras que solo apoyan la cultura chatarra.
Pienso que la única manera de combatir a la piratería no depende de los poderes gubernamentales ni culturales. Depende, única y exclusivamente, de los mismos autores y de las editoras. Si estos decidieran rebajar sus costos como por ejemplo la calidad de papel o de las pastas; se podría manejar una producción que apunte al consumismo por parte del público. Nadie niega la capacidad y el tiempo que dedican los autores para realizar sus obras. Pero, con toda esa capacidad, no pueden entender que hay países en los que pagar sus costosos libros resulta simplemente imposible. El conocimiento es un derecho universal y si alguien piensa entregárselo al mundo, debe primero evaluar las posibilidades del resto y no las propias. Por ultimo, no seria grotesco hacer todos los libros en papel reciclado; al contrario, ayudaría a no contaminar el medio ambiente.