Perder a un hijo

theodred

Funeral de Theodred

Cuando vi Las dos torres tenía unos veinte años, era un jovencito poco consciente pero más allá de las batallas y las espectaculares escenas, una frase se me atragantó en la garganta. En el funeral de Theodred, su padre, el rey de Rohan, Theoden, dice lo siguiente:

Al que pierde un padre se le llama huérfano, al que pierde una esposa se le dice viudo, pero no existe palabra en la lengua de los humanos ni en ninguna otra para el que pierde un porque va contra la naturaleza… Ningún padre debería enterrar a sus hijos.

Yo no era padre, ni pensaba serlo entonces, pero la frase era de una contundencia tal que comprendí la magnitud del dolor que debe sentir un padre ante la perdida de un .

Un día mi hija tropezó y cayó al piso mientras aprendía a caminar. Fue espantoso. Uno se siente impotente de aliviar su dolor, uno quisiera absorber parte o todo su dolor para calmarla porque le duele a un le duele dos veces a sus padres. Y cuando veo las noticias o leo en un periódico sobre padres que pierden a sus hijos, la indignación y la profunda pena que siento es demasiado honda.

Después de ver las fotos de cadáveres de niños tendidos en el piso (de niños inocentes cuyas mayores alegrías es jugar y abrazarse a su mamá y que no saben de ni de conflictos idiotas) por los bombardeos en Gaza siento que vivo rodeado de mierda y que no hay para qué mirar al futuro si el futuro mismo está siendo bobardeado.

Pero los hijos no son solo niños, crecen, se vuelven adolescentes y luego adultos, pero no por eso los padres dejan de verlo como siempre lo han visto. No por eso olvidan que lo llevaron de la mano a dar sus primeros pasos, que le enseñaron a comer con una cuchara, que se les abrazó asustado para que no lo dejen en su primer día de escuela. Y todo para que un malnacido le arruine la vida.

El viernes 30 de enero el comandante de la Marina Andrés Egocheaga Salazar fue condenado a 20 años de cárcel por el asesinato (¡14 años atrás!) de un muchacho inocente en Ucayali. Una patrulla lo capturó, lo obligó (sin pruebas, solo por la enfermedad mental de esos tipos) a confesar que era un terrorista. Lo golpearon sin piedad, luego le echaron gasolina y le prendieron fuego. Y aparte del espantoso crimen,  la Marina los encubrió.

Indalecio Pomatanta, un muchacho inocente de 17 años, fue quemado vivo, no hizo nada y le desgraciaron la vida a él y a sus padres. Sus padres que lo cuidaron para que no se golpee, para que no se caiga de la cama, para que no se raspe las rodillas al gatear, que cuidaron que la comida no esté muy caliente para que no le queme la boca y que lo protegieron COMO TODO PADRE HACE CON SUS HIJOS. Ellos tuvieron que vivir la peor tortura sicológica: ver a su con casi todo el cuerpo quemado, degarrándose de dolor vivir cuatro días de agonía hasta su y no poder hacer nada por aliviar su dolor. Nada, ni abrazarlo siquiera para decirle que lo quieren. NADA, PORQUE A UN MAL NACIDO SE LE OCURRIÓ JUGAR A RAMBO Y QUITARLES LO MÁS VALIOSO QUE TENÍAN Y DE LA MANERA MÁS MACABRA.

Veinte años no son suficientes. No creo que nada sea suficiente para un padre que ve morir a su . Pero veinte años no lo son. Me gustaría saber de leyes en estos casos, pero tomar conciencia de los hechos al menos nos hará mejor personas. Los tres cómplices de este miserable fueron absueltos (no entiendo por qué) pero se están haciendo reclamos para que no queden impunes.

Y mientras ordenaba las palabras en mi cabeza para escribir este artículo, tan solo anoche me entero de otro muchacho asesinado. Una vieja loca manejaba su 4×4 aucinándose importante y atropelló a un niño que paseaba con su bicileta. Solo segundos antes su madre acababa de almorzar con él, de reírse con sus bromas y de verlo contento. Momentos después tenía el cráneo destrozado por culpa de esta vieja del demonio que tuvo el descaro de ofrecerle dinero a la madre del niño para evadir su responsabilidad. ¿Irá a a cárcel esta asesina? Se me hace un nudo en la garganta pues la realidad me hace responder que no, que quedará libre. La desgraciada es abogada y tiene dinero. Pero ojalá, solo ojalá, vaya presa y pague por la vida que le quitó a un niño y la ilusión que le robó a una madre. Ojalá, y ojalá que la prensa no le siga dando tanta portada al drogadicto de Bayly o las babosadas del fútbol y nos informe sobre las cosas realmente relevantes. Una conciencia de la bien impartida poco a poco irá cambiando el país.

Me despido por ahora, este post ha sido demasiado fuerte para mí. Escribirlo no ha sido sencillo.

Álvaro Felipe
afelipech@gmail.com

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