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EPISODIO I
(aparece Edipo y le habla al coro)
Edipo. Ojalá que sus súplicas ayuden a terminar esta desgracia. Ahora escúchenme lo que he venido a decirles, ciudadanos. Si alguno de ustedes sabe donde está el asesino de Layo, que no calle y lo diga, que pierda el miedo de decirlo pues estará a salvo y nada le sucederá. Pero si alguien lo esconde, porque es su amigo o su familiar, prohibiré que viva en este país y le pediré a los dioses que le quiten todos sus favores y lo vuelvan maldito. Quien lo acoja será la impureza de nuestra ciudad y lo condenaré a vivir de forma miserable. Y si el culpable se esconde en palacio, yo mismo me encargaré de castigarlo. Y pido a los dioses eternos que sus tierras sean estériles y mueran sus hijos de hambre.
Corifeo. Yo no puedo señalar al culpable. Pero, puesto que el dios Febo nos encarga esta búsqueda, es justo que sea él quien nos oriente donde buscar.
Edipo. Pero si el dios no lo ha dicho, no hay manera de obligarlo.
Corifeo. Sin embargo, vive entre nosotros Tiresias, y se dice que él puede ver el pasado y el futuro como un dios.
Edipo. Ya había pensado en eso y ya he enviado mensajeros a traerle. Justamente ahí se acerca.
(aparece Tiresias con los eviados de Edipo. Un niño guía al anciano ciego)
Edipo. ¡Oh, Tiresias, que todo lo que sabes, lo visible y lo oculto, los asuntos de la tierra y los del cielo! Te reconozco como el único capaz de salvar esta ciudad de la maldición que la atormenta. Como ya debes saber, Apolo nos exige que demos muerte a los asesinos del rey Layo o que al menos los hagamos salir desterrados de la ciudad. Tienes el poder de salvarnos y salvarte también a ti.
Tiresias. ¡Qué horrible es no poder ayudarte! Mejor déjame ir a casa, olvídate de este asunto y cada uno soportará mejor su destino.
Edipo. ¿Eres el único que puede salvar esta ciudad y te niegas? No solo te lo pido yo, sino toda la ciudad.
Tiresias. No diré nada, nunca revelaré semejantes desgracias.
Edipo. ¿Sabiendo la respuesta no la dirás? Eres un viejo obstinado y tu terquedad no te permite ver el bien de tu ciudad.
Tiresias. Me dices terco, cuando tú lo eres más al interrogarme de esta manera. Si quieres irritarte más, hazlo, yo nada diré.
Edipo. ¿Nada dirás? Pues te diré lo que yo creo. Creo que tú eres cómplice del crimen y por eso no quieres hablar. Diría que eres tú el asesino, pero un viejo ciego no podría matar a nadie.
Tiresias. ¿Estás seguro? Lo que deberías hacer es obedecer a tu propia ley. No me dirijas la palabra y condénate al destierro que por tu culpa la ciudad está sufriendo. Tú eres el asesino de Layo.
Edipo. ¿Ahora me acusas para encubrir tu crimen? ¿Quién te ordena hacerlo?, ¿Creonte? ¿ambos quieren derrocarme y quedarse así con mi reino? No quedarás sin castigo por el insulto que me acabas de hacer.
Tiresias. La verdad me amapara, no he dicho nada que no sea cierto.
Edipo. ¿La verdad? ¡Si eres ciego!, y no solo eres ciego de los ojos, sino también de los oídos y del cerebro. La envidia ha hecho que tú y Creonte planeen acusarme de este crimen para quedarse con mi reino y mi riqueza. Porque, ¿cuándo has sido tú un adivino de verdad? ¿acaso cuando la esfinge atormentaba a la ciudad fuiste capaz de resolver sus acertijos y salvar al pueblo? No lo hiciste porque eres un charlatán que no tiene ningún arte. Tuvo que llegar Edipo, de lejos, y sin ser adivino resolver el enigma de la esfinge y rescatar al pueblo. ¡Yo salve este pueblo y de él quieren sacarme!
Tiresias. Estoy ciego, es verdad, pero no tanto como tú. Porque tú, Edipo, aunque tienes vista, no ves ni tu desgracia, ni con quien vives, ni de donde vienes ni hacia donde te diriges. No sabes que los que te rodean te aborrecen y que estás maldito por el lado de tu madre y de tu padre. Y que tus ojos, que muy bien ven ahora, pronto estarán encerrados por la oscuridad. Ahora di lo que quieras de mí y de Creonte, que a nadie le irá peor que a ti mismo.
Edipo. Si hubiera sabido que eras un estúpido, no te habría hecho llamar.
Tiresias. Tú me dices estúpido, pero tus padres me decían sabio.
Edipo. ¿Mis padres? ¿Aguarda, quien me trajo al mundo?, dime.
Tiresias. Hoy te engendrará y te matará.
Edipo. ¿Porque hablas en esa forma enigmática que no me permite comprenderte?
Tiresias. ¿No eras tú el mejor para resolver acertijos? Resuelve este, entonces. Niño, condúceme, me voy de aquí.
Edipo. Lárgate. Acá solo eres un estorbo, una vez que te vayas podremos estar en paz.
Tiresias. Mi voy, pues ya he revelado lo que vine a decir. Y te repito que el asesino de Layo está aquí. Dirán que es extranjero, pero luego sabrán que es tebano. Quedará ciego y se sabrá que es a la vez hermano y padre de sus hijos y esposo de la mujer que lo alumbró. Y si no acierto en lo que estoy diciendo, recieén podrás decir que no soy un adivino.
(Tiresias se va y Edipo entra en el palacio)
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Álvaro Felipe
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Yo lei el libro pero todavia tengo una consulta, no entiendo todavia lo que es la esfinge y cual era la profecia. Ojala me pudiera explicar, gracias!…Estuvieron muy buenos los PRÓLOGOS ME AYUDARON DEMACIADO!!
Franchesca Ciudad
Colegio Manquecura Valle
Lo Campino, CHILE.
hola,
me parecio muy interesante tu pagina,
sigue a delante…
FELICITACIONES!!
este resumen de edipo rey ha sido bastante interesante,
es muy chevere y es demaciado explicito ok!!
es tremenda pagina, una de mis primeras experiencia en el teatro fue en edipo rey, hacia el corifeo, ahora me toca hablar con mis alumnos de la tragedia, por eso te encontre, gracias profesor.