La odisea (Parte I)

Terminada la guerra de Troya, Odiseo demoró diez años en volver a su hogar
La odisea es el segundo poema homérico y cuenta la historia del regreso del héroe griego Odiseo a su tierra, Ítaca, después de la guerra de Troya. Las grandes diferencias entre la Ilíada y la Odisea eran un argumento a favor de los que decían que Homero no existió pues no era lógico que dos poemas tan distintos hayan sido compuestos por una sola persona. Veamos primero las diferencias entre la Iliada y la Oidsea.
Diferencias entre La iliada y La odisea
- La ilíada es un poema sangriento, lleno de furia y matanzas. La odisea, en cambio, es un poema pacífico, donde prima el amor antes que el odio.
- El héroe de La ilíada, Aquiles, está guiado por su cólera; mientras que el héroe de La Odisea, Odiseo, evita la confrontación a menos que sea absolutamente necesaria, pues está guiado por la sabiduría y el amor a su familia.
- En La ilíada, los dioses aparecen constantemente, apoyando a uno y otro bando; bajando del Olimpo para participar directamente en el combate o deliberando sobre los ganadores y la suerte de los perdedores. Mientras que en La odisea, los únicos dioses principales que aparecen son Zeus (una sola vez), Hermes (un par de veces) y Atenea (en contadas ocasiones). Desde este punto de vista, La oidsea es un poema más humano.
- El tema central de La ilíada es la ira de Aquiles, mientras que el tema central de La odisea es el amor de Odiseo por su familia.
Mitos previos a La odisea
Las amazonas apoyan a los troyanos
Muerto Héctor, las amazonas (una tribu de guerreras que peleaban con la fuerza de los hombres más fuertes) comandadas por Pentesilea quien combatió cuerpo a cuerpo con Aquiles. Al final, Aquiles logró vencerla y la mató, sin embargo se estristeció mucho luego de hacerlo pues se conmovió por su belleza. Esto provocó la burla de Tersites a quien Aquiles mató.
Muerte de Aquiles
Posteriormente, Paris, escondido tras una columna, dispara una flecha a Aquies en el talón. Puesto que era su único punto débil, Aquiles muere a causa de la herida y sus huesos fueron juntados a los de Patroclo. Tiempo después, Filoctetes mataría a Paris disparándole una flecha.
Muerte de Ayax
Odiseo y Ayax se disputan la armadura de Aquiles y se retan en un duelo para definir quien merece quedarse con las armas. Odiseo vence y Ayax enloquece de ira de que la herencia de su primo se quede con el laertiada (Odiseo), entonces coge su espada (que Héctor le había regalado) y se suicida.
El caballo de Troya
Llegado el décimo año, Odiseo tiene la idea de construir un enorme caballo de madera que llevaría en su interior a un pequeño grupo de guerreros para que sean llevados al interior de Troya y puedan desde ahí abrir las puertas a los ejércitos griegos. Así lo hacen y el grigo Solón le hace creer a Príamo que el caballo es una ofrenda a los dioses y que si lo llevan dentro de su ciudad serán los troyanos quieres reciban el favor de Atenea. El sacerdote troyano Laocoonte no cree en esa historia y se atreve a lanzarle una flecha al caballo de madera: Inmediatamente después aparecen dos enormes serpientes del mar y devoran a Laocconte y sus hijos. Eso termina de convencer a Príamo. Introducen el caballo en la ciudad y se emborrachan creyendo que son los gandaores. Entonces salen los guerreros del caballo, abren las puertas de la ciudad de Troya para que entren las tropas y saqueen la ciudad. Entre el tumulto solo logró huir Eneas y algunos de sus hombres, los demás fueron muertos y las mujeres hechas esclavas. Menealo recuperó a su esposa y volvió con gloria a Esparta.

CANTO I
El poeta invoca a la musa para cantar las aventuras de Odiseo. En el Olimpo, Zeus recuerda a los dioses la muerte de Egistos a manos de Orestes. Atenea le recuerda que Egisto lo tenía merecido, más no así Odiseo, que está encerrado en Ogiggia por una ninfa. Zeus explica que Poseidón está furioso porque Odiseo cegó a su hijo, pero los dioses han decidido que ya es tiempo que regrese a su hogar, así que ordenaa Hermes que vaya a la isla de Calipso a comunicarle que debe dejar libre a Odiseo. Mientras tanto, Atenea busca a Telémaco en Ítaca con la forma de un forastero que llega a la casa de Odiseo y oye como el príncipe se lamenta por el comportamiento de los huéspedes y a ausencia de su padre. Atenea le dice que conoció a su padre y ha escuchado que está vivo, retenido en una isla por sus enemigos, pero que los dioses han decidido su regreso. Telémaco se lamenta de no saber si su padre vive o ha muerto y en esa incertidumbre tener que soportar a los pretendientes en su casa consumiendo todo su patrimonio. Atenea le dice que vaya a Pilos, donde Néstor y a Esparta, donde Menelao; si estos le dicen que su padre está vivo debe aguardar un año su regreso y si ha muerto debe hacerle las exequias, buscarle nuevo esposo a su madre y matar a los pretendientes. Atenea se retira y Telémaco reconoce que se trataba de la diosa. Luego canta el aeda Femio el regreso de los guerreros de Troya. Penélope le pide que cante otra cosa pues ese evento le trae recuerdos dolorosos. Telémaco le dice a su madre que descanse y que deje cantar al poeta. Luego comunica a los pretendientes que pronto convocará a una asamblea y que cada quien vaya a su casa y dejen de saquear la suya, si no, llegará el día en que reciban horrendo castigo. Antinoo le reprocha, diciéndole que Aunque le corresponde por herencia reinar, quiera Zeus que jamás suceda. Cuando llegó la noche, Telémaco se acostó, ayudado por la anciana Euriclea, sierva de la casa.

El palacio de Odiseo había sido tomado por los pretendientes de Penélope quienes consumían los bienes de la casa y la dejaban como una pocilga.
CANTO II
A la mañana siguiente, Telémaco convoca al ágora a los pretendientes y a todo el pueblo. En ella se queja de haber perdido a su padre y de soportar la injuria de quienes consumen sus bienes. Su emoción es tan grande que culima su reclamo lleno de lágrimas.

Telémaco se queja de los pretendientes en el ágora
Antinoo responde con enojo y dice que la culpable de que ellos derrochen sus bienes es Penélope que los engañó con la historia de que escogería un esposo cuando termine de tejer un telar, pero todas las noches lo destejía hasta que una esclava les denunció el engaño.

Penélope tejía un telar y lo destejía por las noches para retrasar su elección de nuevo esposo.
Antinoo termina diciéndole a Telémaco que envíe a su madre donde su padre Icario para que sea él quien le busque nuevo esposo. Telémaco se niega y le dice que si no abandona su casa pedirá a los dioses que lo castiguen. Termina diciendo que irá a Pilos y a Esparta a pedir noticias de su padre. Si le dicen que él ha muerto, buscará un nuevo esposo para su madre; pero si está vivo, aguardará un año por su regreso. Mentor apoya a Telémaco y le dice a los itacenses que son cobardes por no expulsar a los pretendientes. Leocrito, enojado, silencia a Mentor y dice que Telémaco no partirá en su viaje. La asamblea se disuelve, los pretendientes van a casa de Odiseo y Telémaco, en la orilla del mar llamó a Atenea. Esta se presentó en la figura de Mentor y le dijo que preparara las provisiones pues ella escogería la mejor nave. Luego, en su casa, Antinoo lo invita a comer y a desistir de la idea de viajar.

Atenea (en la figura de Mentor) convence a Telémaco de viajar en busca de su padre
Telémaco se enoja y le dice que de todas maneras partirá en una nave alquilada. Los pretendientes dicen que tal vez regrese de su viaje con tropas para atacarlos o con veneno para echarlo en sus copas. Otra voz dice que es posible que el joven no regrese pues puede morir en el camino. Euriclea ayuda a Telémaco llenando vino y harina. Atenea, con la forma del muchacho, convoca a los jóvenes para el viaje. Llegada la noche parte la nave protegida por la diosa, mientras los pretendientes caen en profundo sueño infundido por Atenea.
CANTO III
Llega la embarcación a Pilos, donde Néstor y su familia están rindiendo sacrificios a Poseidón. Néstor invita a sentarse a Atenea y a rogar también al dios. Así lo hacen y terminadas las libaciones, Néstor pregunta a Telémaco su origen y los motivos de su viaje. Telémaco le responde y le pide que le dé noticias de su padre. Néstor se llena de nostalgia y alaba la inteligencia de Odiseo y también la del hijo de este. Cuenta que una vez vencida la amurallada Troya, los atridas convocaron al ágora de noche, cuando los aqueos estaban turbados por el vino. Agamenón, quería quedarse y ofrecer hecatombes a Atenea mientra Menelao quería partir cuanto antes. Un bando se fue con Agamenón y otro con Menelao, entre los últimos, Odiseo y Néstor. En el camino llegaron a la isla de Ténedos y Odiseo regresó con Agamenón. Después de la separación sabe que algunos volvieron, pero Agamenón fue muerto por Egisto, aunque Orestes vengó la afrenta. El anciano le recomienda a Telémaco ser buen hijo como lo fue Orestes. Además le dice que antes que a nadie, Atenea amaba a Odiseo y si ella apoya al hijo los pretendientes serán castigados. Telémaco muestra su pesismismo, pero Atenea (en la figura de Mentor) le corrige diciéndole que un dios, por más lejos que esté, nunca abandona a sus protegidos. El muchacho entonces le pregunta a Néstor sobre la suerte de Agamenón de la que tanto se comenta. El anciano responde que Egisto por mucho tiempo intentó seducir a Clitemnestra y lo logro solo cuando el aeda que vigilaba a la esposa del atrida murió. Menelao se retrasó en el camino pues Apolo mató al piloto de su nave y tuvo que detenerse para los funerales. Al octavo año del asesinato, Orestes volvió de Atenas y mató al asesino y a su madre. Llega la noche y Atenea le recomienda a Néstor que cuide de Telémaco para que busque a Menelao al llegar el día, luego se retira convirtiéndose en águila y Néstor comprende que estaba hablando con Atenea. A la mañana siguiente, Néstor hace un sacrificio para Atenea, descuartizan una novilla y bañan en oro sus cuernos. Además el anciano magnífico a Telémaco y hace que sea acompañado por su hijo Pisístrato. Llegó la noche y durmieron en la ciudad de fera. Al día siguiente llegaron a Lacedemonia.
CANTO IV
Cuando los jóvenes llegaron al palacio de Menelao, este celebraba las bodas de sus dos hijos rodeado de sus invitados. Etoneo recibe a los forasteros, los lleva a lavarse y luego les dan un lugar junto al atrida. Los muchachos están sorprendidos del lujo del palacio y lo comparan con la morada de Zeus. Menelao le contesta que que el palacio de Zeus es incomparable y que sus mortales riquezas se deben a ocho años de sufrimiento vagando por muchas tierras. Sin embargo, de nada le valen sus riquezas, pues constantemente sufre con el recuerdo de su hermano y de tantos héroes caídos. Pero, continua, el mayor dolor lo siente al recordar las desventuras de Odiseo. Telémaco se conmueve y derrama lágrimas gruesas recordando a su padre.

Telémaco llega al palacio de Menelao
En ese momento apareció la hermosa Helena y se sentó al lado de su esposo. Al ver a Telémaco se sorprende del parecido de este con el divino Odiseo. Menelao le responde que ha notado el parecido pero que no ha querido preguntarle. Habló entonces a Pisístrato y le confirma que se trata de Telémaco y que Néstor le ha pedido que lo acompañe hasta Esparta. Helena, entonces mezcla en la bebida un brebaje que les quitaba la tristeza y cuenta la ocasión en que Odiseo, vestido de mendigo, entro a Troya, la espió y mató a varios guardias. Menelao, queriendo gloriar la memoria de Odiseo, recuerda cuado estaban escondidos en el caballo y Helena golpeaba sus paredes y llamaba a los guerreros imitando la voz de sus mujeres: el único que mantuvo la cordura fue el laertiada. Telémaco se lamenta de que tanta gloria no le haya servido para sortear los males. Llega la noche y todos se acuestan. A la mañana siguiente, Menelao le pregunta al hijo de Odiseo el motivo de su visita; el muchacho le responde que quiere noticias de su padre pues no soporta la angustia que le ocasionan los pretendientes de su madre. Menelao le cuenta que fue retenido en Egipto por los dioses durante su retorno al hogar. Fue retenido 20 días en una isla cercana, se le acababan las provisiones y su gente desfallecía, pero la diosa Eidotea se compadeció de él y le dijo que Proteo Egipcio, su padre, le podía indicar cómo salir. Lo instruye y le dice que cuando el anciano se acueste, con sus focas por la mañana debe atraparlo y sujetarlo firmemente pues tomará diversas formas cuando nuevamente tome la forma de anciano le diría cómo regresar a su casa. Así lo hicieron, se disfrazaron con pieles de foca y cuando el anciano se durmió lo atraparon. Al verse derrotado, les contó que para regresar a su patria debían regresar al río Egipto y rendirle hecatombes a los dioses. Le pregunta después por la muerte de sus compañeros y el anciano le cuenta que Ayax murió por su soberbia ahogado por Poseidón y que su hermano murió a manos de Egisto, esto lo entristece, pero luego pregunta por Odiseo. El anciano le cuenta que esta retenido, contra su voluntad, en la isla de Calipso, pero que él, Menelao, regresaría tranquilo a su tierra; luego se sumergió en el mar. Despueś de las hecatombes hechas a Zeus, el atrida pudo volver. Telémaco se despide aunque Menelao le pide que se quede. Mientras tanto, los pretendientes se enteran al fin del viaje de Telémaco (nadie pensaba que en realidad lo hubiera realizado) y Antinoo planea ir en una nave y emboscarlo a su regreso para matarlo. Un heraldo comunica este plan a Penélope, quien rompe en llanto pues ni siquiera sabía que su hijo había viajado y no quiere perderlo después de haber perdido a su esposo. Euriclea, avergonzada, confiesa que conocía del viaje de Telémaco pero lo calló porque así se lo hizo prometer el jovem para que su madre no llore. Atenea, conmovida por el dolor de Penélopeenvía un espectro a hablarle entre sueños y le asegura que su hijo volverá sano y salvo, pero cuando ella quieres saber sobre Odiseo, el espectro se niega a responder. Mientras tanto, algunos pretendientes ya navegaban hacia la isla de Samos, a preparar la emboscada.
CANTO V
En el Olimpo, frente a Zeus, Atenea vuelve a recordarles las desventuras de Odiseo. El padre de los dioses dispone, entonces, que Atenea proteja a Telémaco de la emboscada de los pretendientes, mientras Hermes es enviado a la isla de Calipso para comunicarle la voluntad del cronida de que Odiseo sea puesto en libertad. Así lo hace Hermes y cruza el mar para encontrarse con la ninfa, esta se entristeció al conocer la mala noticia. Sin embargo, dijo que obedecería, pues no pretenía contrariar a Zeus. Una vez que Hermes se hubo marchado, Calipso comunicó a Odiseo la voluntad de que fuera libre y más aún, lo juró por los dioses ante la incredulidad del héroe. A la mañana siguiente, inició la construcción de su balsa (fue ayudado por Calipso) que duró cuatro días. Al quinto día partió y al décimo octavo llegó a la isla de los feacios.

Hermes le dice a Calipso que deje partir a Odiseo
Entonces, Poseidón lo vio y su corazón se llenó de ira y estremeció el mar. Las enormes olas volcaron la balsa e hicieron peligrar a Odiseo. Pudo regresar a la balsa nuevamente y la diosa Leucotea le recomendó que abandonara la balsa y los vestidos y nade hacia tierra y que solo sostenga una banderola. Odiseo la desoye y solo sigue su consejo cuando su balsa es destrozada por una ola gigantesca. Estuvo sufriendo dos días, solo al tercero llegó a las costas de una isla, pero eran escarpadas, llenas de rocas. Tuvo que aferrarse a una para no morir arrastrado por el mar pero se desolló las manos. Nadó hasta la desembocadura de un río, le rogó para que se tranquilice y el río así lo hizo. Arrojó la banderola y, desnudo como estaba, se tendió entre unas hojas y se durmió a la llegada de la noche.

Poseidón hace naufragar la balsa de Odiseo
CANTO VI
Atenea envuelve a Odiseo con una nube para que nadie lo moleste. Luego induce a Nausicaa, tomando la figura de una doncella, a que a la mañana vaya al río a lavar sus vestidos pues ya se acerca su boda. Nausicaa, en efecto, pide permiso a su padre y este le deja ir, con mulos, carros y sus doncellas, . Llegaron al río y lavaron sus vestidos pisoteándolos sobre las rocas. Una vez limpias sus ropas las tendieron a secar y mientras esperaban Nausicaa jugó a la pelota con sus doncellas. Mientras jugaban, una doncella no alcanzó a la pelota que se perdió entre los arbustos. En esos momentos, despertó Odiseo y se atrevió a asomarse y cogió una hoja para proteger su desnudez. Las doncellas tuvieron miedo al verlo, sucio y de mala apariencia. Odiseo se debatía entre suplicar de lejos o arrojarse a las rodillas de Nausicaa. al final se decidió a hablar de lejos y, primeramente, alabó con hermosos términos la belleza de la muchacha, semejante a los dioses. Luego le contó sus desventuras y le pidió cualquier trapo para cubrirse. Nausicaa le respondió que sería muy bien tratado por su padre y pidió a sus doncellas que lo guíen al río para que se bañe. Así lo hicieron y luego cubrió su cuerpo con aceite y Nausicaa quedó prendada de la hermosura del divino Odiseo que se asemejaba a un dios. Lo hizo subir a su carro y le aconsejó callar cuando entren a la ciudad pues no faltarían murmuraciones de la gente al verlos juntos. Le aconseja también que como acercarse a sus padres para ser bien recibido. Odiseo ruega a Atenea que no le quite su protección.
CANTO VII
Cuando Nausicaa y Odiseo se separan, la doncella se dirige a sus aposentos y Atenea cubre con niebla al héroe para que nadie le pregunte y lo moleste, luego se presentó en la figura de una muchacha y guió a Odiseo hasta la morada de la reina Arete y el rey Alcinoo indicándole que procure ablandar el corazón de la reina. Cuando llegó al palacio quedó admirado del lujo de este. Al llegar hasta los reyes, Atenea disipó la niebla y Pdiseo se abrazó a las rodillas de Arete y le ruega que lo escuche y le ayude a volver a su país pues ha pasado muchas desventuras. Después se sentó cerca a las cenizas. A las recomendaciones de un anciano sabio, Alcinoo atiende a Odiseo y lo sienta a su lado. Ordena seguidamente las libaciones y alaba la héroe diciendo que por su apariencia debe tratarse de un dios. Odiseo le dice que es un simple mortal lleno de desgracias y que ansía volver a su patria. La reina entonces le pregunta su origeny él responde que estuvo detenido en la isla de Calipso y al salir estuvo vagando durante veinte días, con riesgo de su vida, en el tempestuoso mar hasta que llegó, agotado, al río en el que fue hallado por la princesa Nausicaa. Alcinoo le dice que le ayudará a regresar a su tierra, por más alejada que se encuentre. Ha dispuesto su regreso para el día siguiente. Luego las doncellas prepararon el lecho y Odiseo durmió en profundo sueño.

Odiseo en la corte de Alcinoo, rey de los Feacios
Álvaro Felipe
afelipech@gmail.com
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6 comentarios para “La odisea (Parte I)”
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Maravillosa manera de narrar Odisea… me he encontrado páginas aburridas por todos lados, pero la tuya despierta el deseo por leer más y más, has conseguido mantener el interés tanto por la lectura en sí, como visualmente al incluir imagenes.
Te felicito.
No encuentro los cantos VIII al XXIV. Agradecería poder acceder a ellos.
Mil gracias.
Información Bitacoras.com…
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Muy buena la narración, muchos saludos.
me pareció muy interesante y me fue de mucha ayuda…en serio, mil gracias…