18 Marzo 2010, 11:53 AM
Ensayaré un guion mismo Misión Imposible:
Un laboratorio multinacional crea una nueva enfermedad para la cual también tienen creada la cura. Puesto que solo ellos tienen la cura, su preocupación es expandir la enfermedad para que mucha gente requiera el remedio y solo ellos puedan venderlo y así sus ingresos sean gigantescos.
¿Y a que viene esto?
Las academias han creado el mito de que el ingreso a la universidad es el clímax de la educación juvenil, que un ingresante ha alcanzado el cenit intelectual. Que el ingreso se lo debe a su academia, a las noches que no durmió, a las fiestas a las que no fue y a los amigos que dejó de lado. Y que ingresar es lo más maravilloso del mundo, comparable a una medalla olímpica o un bachillerato. Y los padres ya se tragaron el cuento, cuando sus hijos ingresan hacen fiestas, reparten cervezas, dan discursos emotivos. No importa si su hijo ingreso al octavo o décimo intento, igual ya ingresó. Las academias usan el sistema del laboratorio del ejemplo anterior, crean la enfermedad (la creencia de que el ingreso es increíblemente difícil, que es absolutamente imposible ingresar solo con los conocimientos adquiridos en el colegio o repasando en casa) y solo ellos tienen la cura (solo ellos pueden hacer que el estudiante ingrese).
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6 Diciembre 2009, 10:25 AM

En la publicidad, el mensaje es claro: solo promocionan el ingreso a la universidad como única oferta educativa
Ya he hablado de este tema tantas veces que hasta me da pereza volverlo a tocar (ejemplo 1, ejemplo 2, ejemplo 3), pero, en casos tan importantes la pereza es justamente lo que buscan quienes incumplen la ley: que nos dé pereza de quejarnos, que nos cansemos de denunciar para que ellos sigan bien tranquilos infringiendo la ley.
Hace bastantes años que está prohibida la denominación “preuniversitario” en el nombre de un colegio y en su publicidad. Desde entonces, esos colegios que solo han embarrado la educación en vez de mejorarla (leáse Pamer, Trilce y quienes siguieron su rastrero ejemplo) cambiaron su denominación y pasaron solo a llamarse colegios o consorcios educativos o instituciones educativas. Pero en el nombre, que en la publicidad y en sus sistemas no cambió absolutamente nada. Simulacros todas las semanas, exámenes bimestrales con preguntas de opción múltiple (al estilo de examen de admisión), guías de clase copiadas de sitios de internet de dudosa calidad (p.ej. rincondelvago.com), etc, etc. Y peor aún, en su publicidad estos colegios solo muestran su “visión preuniversitaria”; hablan de sus primeros puestos, del número de ingresantes.
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6 Marzo 2009, 10:34 PM

Cuando las aulas se llenan, algunos padres olvidan que las clases acaban de comenzar también para ellos
Este artículo llega un poco tarde puesto que las clases ya comenzaron y la mayoría (ojalá que todos) los padres ya tienen a sus hijos estudiando en algún centro educativo. Debí escribirlo antes pero me ganaron las programaciones curriculares, los silabos, las unidades didácticas y todas esas cosas locas que debemos saber los profesores.
Sin embargo, escoger el colegio adecuado para sus hijos no termina en el momento en el que matriculan a sus niños, sino que el proceso continúa constantemente. Y cuando digo que el proceso continua no me refiero a que cambien a sus hijos de colegio a cada bimestre, sino que con elegir la escuela y tramitar la matrícula no acaba lo que debemos exigirle al colegio. Es más, recién comienza.
1. El mayor error de los padres es creer que es el colegio quien debe encargarse de entregarles unos niños (o adolescentes) modelos y desquitarse con el colegio todo lo que como padres no pudieron lograr. Padres: el colegio no es la casa, sus errores como padres no se los pueden achacar a la escuela.
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13 Enero 2009, 11:43 AM

En Lima, las academias hacinan a sus estudiantes que para ellos representan a la gallina de los huevos de oro (clic en la imagen para ver en detalle)
Desde los años 90 empezaron a proliferar, a reproducirse incesantemente en Lima (desconozco la realidad en el interior del país) los colegios preuniversitarios. Estos colegios vendían una educación de calidad que suplía las carencias de la enseñanza pública (de los colegios nacionales). Su objetivo prioritario (en muchos casos el único objetivo) era conseguir el ingreso de sus alumnos a los exámenes de admisión de las universidades conocidas (principalmente San Marcos y UNI). Conseguir un primer puesto en examen de ingreso era el mayor logro (desde el punto de vista empresarial, jamás desde una visión educativa) y se publicitaba con carteles gigantescos. Pero (estoy seguro), más de uno habrá notado que mientras un colegio (o academia) ponía su cartel de pimer puesto, otro colegio (o academia) colocaba otro cartel donde se veía a otro alumno en el primer puesto de la misma universidad. Y todos quedábamos preguntándonos: ¿cuántos primeros puestos existen? ¿No es solo uno?
Escribo este artículo para orientar a los dos sectores más interesados:
- Padres de familia, que son las primeras víctimas de estas asociaciones que solo lucran con el título de “educación”.
- Profesores, quienes buscan empleo y corren el riesgo de terminar laborando en estos lugares.
He dividido mi análisis (bastante libre, pero no indocumentado) en las siguientes secciones:
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