Esta madrugada (me acuesto a las 7pm y me levanto a la 1am, tengo un horario de locos), leo en mi bandeja de entrada un comentario nada breve y nada iluso ni superficial sobre el asunto de la problemática de las academias preuniversitarias y toda su parafernalia disfrazada de amor a la educación. Mientras lo leía no dejé de pensar que la argumentación era tan sólida que bien merecía un post completo. Acá va (los resaltados son míosl), gracias Saúl:
Hola Álvaro, llegué a este blog por pura casualidad y no pude cambiar de página hasta leer todos los comentarios y réplicas incluidos. Realmente interesante el punto de vista que comentas de la situación educativa en el Perú. Y realmente sorprendente cómo aún pululan esos focos de “rojos” (cumpas, tucos y terrucos) que son la parte encargada de la ideología emerretista y senderista (léase: base ideológica del terrorismo). Cuántos de nosotros hemos visto de cerca a esos “profes” de saludos clasistas y combativos con el puño en alto azuzando a los muchachos en pro de la defensa de la ideología terrorista disfrazada de “pensamiento libre”, “mente abierta”, “lucha social” y demás frasesillas de charlatán vendedor de jarabe extractor de cálculos renales. Felizmente son personas bien identificadas, pueden ocultar sus nombres mientras dictan clase, pero no pueden ocultar su rostro de atentas miradas. Por el momento están protegidos por motivos políticos, pero están identificados. Quien sabe si algún día regresen a ponerse el pasamontañas y el trapo rojo.
Centrándonos en el tema, las academias no son parte del sistema educativo peruano. El Dr. Luis Piscoya argumenta que para mejorar el sistema educativo peruano no basta solamente con modificar la currícula escolar, es necesario inculcar en la mente del estudiante un espíritu progresista acorde a este siglo y para ello los profesores deben antes ser inculcados en la importancia de su labor. Las academias existen porque son el negocio de quienes impiden que la educación escolar mejore. Porque si ésta última mejorase y elevase su nivel como le corresponde, entonces la transición colegio-universidad sería como pasar al “1er. año de educación terciaria” de manera natural. Se anularía la necesidad de una academia y no habría más negocio redondo. Así de sencillo.
Te cuento por otra parte, que las academias no son un mal necesario como alguno de tus visitantes sugiere. Es posible estudiar e ingresar a la universidad sin la necesidad de una academia. Solo se requiere una inversión en libros preuniversitarios (sugiero este tema para tu blog) y motivación para el autoestudio. Incluso entre compañeros de colegio con ganas de “ser ingenieros”, por decir algo, pueden unirse en un grupo y con esos libros tienen todo resuelto para prepararse. Y es que las academias no hacen otra cosa que “contarles lo que el libro dice”, incluso encontrarán luego cuando ya vayan madurando, que las mismas universidades e institutos no son otra cosa que la lectura “personalizada” del contenido del libro en otras palabras.
Y no hablemos de libros nacionales (que son otro tema que sugiero discutir) hablemos de libros de editorial universal. Pongamos un ejemplo tipo, ¿queremos aprender Física a secas? Estudiemos los 2 tomos de Física de Serway o los 2 de Tipler y aprenderemos física en un nivel que ninguna clase podrá enseñarnos por la sencilla razón de que los libros contienen muchísima mayor información que lo que se aprende en un aula preuniversitaria. Solo se necesita gusto por el estudio y la lectura.
Otro factor es que la academia no sirve para otra cosa que para un examen y cuando el examen esté rendido y aprobado olvídate de la memoria porque usarás calculadora y computadora. Así funciona en la vida real y no el viejo estilo memorístico. Así es en España y Argentina e incluso Colombia cuya realidad es semejante a la nuestra. Aquí es donde seguimos con la idea de hacer todo de memoria. Es importante la habilidad matemática. Totalmente de acuerdo con eso, pero no caigamos en extremos. La academia tampoco otorga ningún documento requerido como sí ocurre con el colegio. La academia es como un abceso de grasa: solo hace bulto, pero si se no se revisa a tiempo podría ser un cáncer.
Me gustaría recomendarles a los padres de familia, tíos y hermanos mayores que enseñen a los niños a leer. Enséñenles a estudiar por sí mismos, a investigar, a utilizar una biblioteca a no temerle a los libros, incluso si éstos no tienen figuritas. Internet también, pero no para copiar/pegar los trabajos, sino para obtener fuentes confiables de información que les ayuden a redactar sus propios trabajos. Eso desarrolla la mente de un estudiante. Le enseña a pensar. ¿Por qué? Aparte de lo obvio, por la razón que explico en el siguiente párrafo: Para sanear a la mala calidad de la enseñanza de algunos “profes” que ignoran qué es didáctica y qué es pedagogía.
En una institución educativa ABC descubrí que varios profesores eran un cero a la izquierda en sus cursos. Y las horas que pasaría en sus clases serían una pérdida de tiempo. Así que como buen lector me autodocumenté con bibliografía y la estudié por mi cuenta justificando mis inasistencias por el trabajo. Me presentaba para los exámenes y sacaba entre 19 y 20. Lo mismo es para el colegio. Si no aprendemos algo allí para eso sirve un buen libro y el rigor de lector autodidacta. Todo eso te dará lo necesario para ingresar a la universidad. Eso se aprende desde la niñez. Por el puesto ni te preocupes que cuando te gradúes aquello del 1er. puesto UNI no le importará a tu empleador. El empleador busca productividad, no te pide las estrellitas que ganaste en el kindergarden. No estoy diciendo que los honores son malos, lo que digo es que no nos pensemos que los honores son lo único que importa en la vida. Así es la vida real. Mejor prepárate para ser un buen profesional con sólidos conocimientos y no para ser una estrella de un examen en 1 solo día. Y para aquellos que ya están pensando que “seguro este que habla no ingresó o ingresó a las justas” les digo que quien les escribe obtuvo el 1er. puesto de su facultad y 2do. puesto en el cómputo general directo del colegio y con solo 2 meses “de repaso” acelerado sin falsa modestia.
Por cierto fuera del Perú un sinnúmero de países de mejor nivel educativo no tiene aquello del “examen de admisión”. ¿Qué sentido tiene el examen de admisión? (otro tema para discutir) En la vida real cuando busques trabajo tus estrellitas en el examen de admisión no te darán mejores sueldos. Si no me crees pregúntale a un ex-primer puesto del tercio superior de la UNI en Mecánica que orgulloso fue a pedir trabajo con su cartón. Al Sr. 1er. puesto le recibieron el título, le hicieron un rollito y con el mismo cartón le dijeron: “No nos llames, nosotros te llamaremos, pero no nos dejes tu teléfono”. No es una ley, pero sucede y entonces abres los ojos. Mejor es estar preparados.
- ¿Academias? Sacar dinero para el examen de admisión.
- ¿Examen de admisión? Justificar la existencia de las academias y de paso ¿qué crees?… sacarte más dinero ingreses o no y si se puede… infectarte con el brazo ideológico solapado del terrorismo.
Quién no conoce al Dr. Piscoya, un educador peruano de renombre internacional. Una sola vez publicó un estudio amplio y serio sobre el ranking de universidades en el Perú. ¿Acaso ganó UNI o Católica o San Marcos? Ni se imaginan cómo quedaron los resultados. Se los dejo de tarea para que ubiquen el informe completo que está por allí. Ganaron universidades para las que uno puede ingresar incluso “sin mucha academia. ¿Y dónde quedó la exigente academia? Espero que ninguno de los lectores se atreva a cuestionar la seriedad del Dr. Piscoya… aunque me parece ver a alguno por allí levantando el puño clasiste y combativo…
Ojalá podamos intercambiar información por interno, estimado Álvaro. Muchos éxitos y sigue adelante en pro de la reflexión y la mejora de la educación. No estás solo en esta tarea. Existen pedagogos que utilizan la didáctica por amor a su profesión y por amor a su país para verlo algún día con una educación digna, libre de manchas porque en ella está el futuro de nuestra maltratada sociedad peruana.
un saludo desde la distancia,
Saúl
No resta mucho que decir, solo como anécdota diré que más de una persona me ha escrito contándome como en Aduni (esa asociación que años atrás financiaba a Sendero Luminoso) los profesores decían con orgullo que los sanmarquinos tirapiedras y enemigos de desaparecer el caos vehicular son egresados de las aulas Aduni. Más claro ni el agua.
Solamente con gente lúcida cambiaremos el país, no con discursos trasnochados e implantaciones forzadas y poco cuerdas de una ideología caduca de siglos atrás a un mundo distinto. La educación cambiará nuestro país, siempre y cuando la dirijan personas capaces y no gente buscando en ella a la gallina de los huevos de oro.
Por cierto, encontré el ranking del dr Piscoya en el siguiente enlace:
http://www.scribd.com/full/4541167?access_key=key-kpjefgjcw8o7chwe8kw
Álvaro Felipe
afelipech@gmail.com
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