¿Preocupado por la calidad educativa del país? Aquí está la solución
No, no me he transformado en un Trilce fan o un Pamer boy (de esos que no comprenden qué es cultura y qué no) sino que el INC ha calificado al circo de Al fondo hay sitio como espectáculo cultural y por lo tanto no debe pagar impuestos.
Pero antes de vomitar, vamos por partes. Cito dos fragmentitos que he hallado en blogs amigos. El primero es bastante antiguo pero tan válido como en su tiempo.
Efraín Aguilar, el popular “Betito”, repite el plato como regidor. El autor intelectual del mamotreto conocido como “Así es la Vida” fue durante este periodo el responsable de la cultura en la Municipalidad, es decir, fue el verdugo de las bienales, el que boicoteó la labor del Patronato para la recuperación del Teatro Municipal, el que se peleaba con la gente de Quilca, el que tenía (y sigue teniendo) una visión obtusa sobre lo que es cultura. ¿Veremos en el Segura actuando a Papá Chuiman o a Olga Zumarán? (vía desde el tercer piso)
El segundo del año pasado, pero tan vigente como el anterior:
(Efraín Aguilar) es el gestor de uno de los fenómenos más impresionantes en la historia de la televisión: lograr que un grupo de actores hagan el papel de imbéciles por cientos de episosdios,a pesar de que su canal ya tiene a la Vecindad del Chavo del Ocho.
Muchos no lo saben,pero él es el actual Regidor de Cultura de la Municipalidad de Lima; y después dicen que Castañeda no sabe hacer chistes. (via aji calato)
En la publicidad, el mensaje es claro: solo promocionan el ingreso a la universidad como única oferta educativa
Ya he hablado de este tema tantas veces que hasta me da pereza volverlo a tocar (ejemplo 1, ejemplo 2, ejemplo 3), pero, en casos tan importantes la pereza es justamente lo que buscan quienes incumplen la ley: que nos dé pereza de quejarnos, que nos cansemos de denunciar para que ellos sigan bien tranquilos infringiendo la ley.
Hace bastantes años que está prohibida la denominación “preuniversitario” en el nombre de un colegio y en su publicidad. Desde entonces, esos colegios que solo han embarrado la educación en vez de mejorarla (leáse Pamer, Trilce y quienes siguieron su rastrero ejemplo) cambiaron su denominación y pasaron solo a llamarse colegios o consorcios educativos o instituciones educativas. Pero en el nombre, que en la publicidad y en sus sistemas no cambió absolutamente nada. Simulacros todas las semanas, exámenes bimestrales con preguntas de opción múltiple (al estilo de examen de admisión), guías de clase copiadas de sitios de internet de dudosa calidad (p.ej. rincondelvago.com), etc, etc. Y peor aún, en su publicidad estos colegios solo muestran su “visión preuniversitaria”; hablan de sus primeros puestos, del número de ingresantes.
Han pasado cuatro años desde que me introduje en la aventura tecnológica buscando, en un inicio, una nueva vía de comunicación con mis estudiantes y que con el tiempo me llevó a comprender que la base de la educación actual debe estar en la tecnología.
Vamos a poner situaciones muy claras y breves:
El alumno XY se enferma y no puede asistir a clases durante una semana. Para la semana siguiente tendrá que ponerse al día en sus cuadernos y sus tareas tal como lo hacía yo y tal como lo hacían mis padres. ¿Es que en cincuenta años el mundo no ha evolucionado?, o quizás quienes ni han evolucionado son las escuelas.
El profesor AB quiere dejar un material adicional a sus alumnos para que refuercen lo aprendido en clase. Digamos que es material audiovisual que la escuela no puede fotocopiar.
El padre de familia MN quiere saber el avance académico de su hijo, pero sus obligaciones le hacen imposible visitar la escuela en el horario de atención, al menos con la frecuencia que él espera.
Durante las vacaciones (como sucedió en el Perú por el tema de la gripe AH1N1) la escuela se ve obligada a hacer cambios en su estructura académica (nuevos cursos, nuevos cronogramas, nueva estructura curricular, nuevas modalidades de admisión, nueva infraestructura, etc., etc.) pero no tiene a sus clientes para informarles puesto que ellos están en vacaciones.
El examen de admisión a la UNI tiene la fama de ser el más difícil del país y no es una fama inmerecida pues hay que ser medio antisocial para ingresar ahí (va con buena onda por si acaso, mis respetos para la UNI, a la que quise postular cuando era jovencito pero me ganó mi vocación de escritor). El asunto es que hoy llegaba a trabajar y el tráfico era insoportable y no por el examen sino por las barras enviadas por las academias a obstaculizar el tránsito y a gritar como bobos. Entiendo su espíritu y todo, pero hay cosas que no me cuadran, como que cada grupo tenga un líder que incita a gritar a jovencitos y les dice “más fuerte”, “más fuerte”. Creo que ahí se acaba el espíritu y empieza el cacicazgo. Y creo que esto no es educación, competir a quien grita más fuerte y quien le hace más escándalo a la gente que pasa, encapsular el puente de la UNI con banderolas que no tienen autorización municipal, y ¿quiénes son los muchachos que gritan?, ¿estudiantes?, ¿trabajadores?, ¿reciben un pago por eso o su propina y su pan con té? Segurito que lo segundo.
El viceministro de Educación dice que se ampliarán las vacaciones escolares hasta el 10 de agosto porque así detendrán la influenza AH1N1 pero miren como balbucea, como se enreda en sus “argumentos”. Solo falta que salgan nuevamente con la estupidez de amenazar con la cárcel a quienes no acaten esta nueva improvisación del gobierno.