A un día
Quienes me siguen en este blog deben haber notado que últimamente el trabajo no me ha dado tiempo para actualizarlo con la frecuencia que quisiera. Pero estoy haciendo intentos por organizar mi vida.
Quienes me siguen en este blog deben haber notado que últimamente el trabajo no me ha dado tiempo para actualizarlo con la frecuencia que quisiera. Pero estoy haciendo intentos por organizar mi vida.
Quisiera estar contigo
en un lugar que tú y yo nos inventemos
y que la gente nos llame
y nunca nos encuentre.
Y decirte todo lo que me atormenta
y fingir que me entiendes
(y que finjas que me entiendes)
y que desde lo alto de la muralla veamos
brillar un año nuevo.
Quisiera escuchar tu voz
y que me digas que sientes mi dolor
que puedes leer en los balbuceos
y los quejidos que me provoca el vacío
de sentirme diferente al resto.
Quiero abrir un hoyo en la tierra
recoger provisiones y encerrarme contigo
y jugar los juegos que solo nosotros conocemos
(que solo nosotros nos inventamos)
y reirnos mucho y querernos mucho
y sentir que hay una sola persona en el planeta
que sabe como soy
y me quiere por lo que soy.
Quiero dar la vida por ti,
esta vida que ya no me aguanta más,
que me ha dado más dolores que alegrías
para convertirme en espíritu y acompañarte a donde vayas.
Quiero tus brazos en mi cuello
tu cuerpito en mis brazos,
tu sonrisa eterna y
escuchar por siempre que me digas
te quiero papi.

Mi hijita Sofía, el motivo de mi navidad y el motivo de mi existencia
A una semana de que se nos vaya el año y a unos minutos de recibir la navidad, dejo mis reflexiones sobre la ocasión:
Estos días previos a la fiesta de las brujas que los niños aprovechan para salir a pedir dulces fueron tomados (como siempre) por los fanáticos religiosos que no tienen nada mejor que hacer que buscar a sanatás en todo lo que se mueva para golpearse el pecho clamando hipócritamente dizque por nosotros. En fin, a mi Halloween ni me va ni me viene, de no ser que en el mercado le pusieron un disfraz a mi hijita y se veia tan linda y le daban dulces y… como que me terminó gustando el cuento.
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Mi papá y yo en el Parque de las Leyendas hace 28 años
No son exactamente 30 años, sino unos 28 o 27 (no estoy seguro), pero quise redondear el número para que suene más bonito. En la foto de arriba está mi papá a unos 23 años (6 años más joven de mi edad actual) cargándome en la zona selva del Parque de las Leyendas a donde nos llevaba constantemente de niños.
En la foto de abajo (más nítida por los avances de la ciencia) estoy yo a mis 29 años recién cumplidos con mi hija Sofía también en el Parque de las Leyendas (y por pura casualidad, también de camisa de roja). Mi hija debe tener la misma edad que yo en la foto superior (¡y nos parecemos bastante!). Como pasa el tiempo.

Sofía y yo en el Parque de las Leyendas.
Álvaro Felipe
afelipech@gmail.com

Lo lindo de la llegada de un nuevo año es la posibilidad de volver a empezar. Dejar nuestros errores en el año que se fue y abrirle la puerta a nuevas opciones.
La televisión ha llenado estos últimos días los programas con las cábalas de año nuevo. Francamente, me parecen idioteces para gente de poco seso. Hay que ser geneticamente idiota para creer que por dar la vuelta a la manzana cargando maletas vas a viajar todo el año o que si tiras monedas vas a tener dinero o bla bla bla. Los obejtivos se consiguen con esfuerzo, planificación y dedicación, no creyendo en tonterías. Por eso quiero marcar mis metas para este 2009:
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